A las 05:50 de este jueves, el estruendo rompió la calma de los moradores de las calles 27 y Medardo Ángel Silva, en el suburbio de Guayaquil.
Al menos cuatro casas quedaron con severos daños por tras una fuerte explosión. A esto se sumó el daño en carros y motos que estaban dentro del perímetro del estallido.
Publicidad
“Eso sonó como truenos”, dijo un vecino que vive a pocos metros del lugar donde ocurrió el incidente. La onda expansiva se sintió con fuerza.
“Se remeció todita la casa. Eso era un polverío lo que salía por dentro”, contó este 2 de abril mientras retiraba los escombros, pedazos de vidrios, planchas de zinc dobladas de la parte frontal de su casa.
Publicidad
A la hora de la explosión, él estaba en uno de los cuartos del fondo de la casa. Solo sintió el remezón.
Él no solo sufrió afectaciones en su vivienda, sino también en su camioneta que estaba estacionada en la calle. Vidrios y el parabrisas se destruyeron; por la fuerza de la explosión, se bloquearon las puertas y el capó.
Daños materiales y el impacto en las viviendas
En la casa más afectada, y en donde se habría colocado el explosivo, funciona un taller mecánico. Allí, el propietario y su familia empezaron a retirar la mañana de este jueves lo poco que quedó tras la detonación.
La parte frontal de la vivienda se destruyó. La mitad de la puerta voló por el estruendo. Dentro de la casa se levantaron el piso y el techo. Las paredes se cuartearon y las ventanas explotaron. En el suelo quedaron pedazos de pared, de madera y de metales que sostenían la estructura.
El baño, incluso, se partió, al igual que las vigas del techo.
En una de las casas laterales, la onda alcanzó a los electrodomésticos, que este jueves fueron sacados a una acera para tratar de enderezarlos y recuperarlos.
El estallido no solo levantó una nube de polvo, también dejó un fuerte olor a pólvora en el ambiente. “Salió bastante polvo”, insistió un morador de la zona.
Panfletos con amenazas y la calma tras el caos
Vecinos aseguran que no vieron movimientos sospechosos antes del hecho. Tras la detonación se habrían hallado panfletos con amenazas en el sitio.
“Yo me levanté porque los perros empezaron a ladrar, pero no vi a nadie raro. Solo a un vecino que entró a su casa”, relató.
Con las primeras horas del día, el movimiento en la zona era escaso. “No hay niños ni gente, solo los que ya salen a trabajar”, comentó otro vecino.
Precedente: una primera detonación y llamado a la acción
Horas antes, cerca de las 23:00, ya se había registrado una primera detonación en la misma zona. Sujetos habrían colocado explosivos en las calles 27 y Cuenca, en una antigua UPC.
“La primera se sintió hasta acá y luego la segunda ya nos asustó y dañó todo”, dijeron vecinos del sector.
Según los moradores, nunca antes había ocurrido un hecho de esta magnitud. Por lo que piden que el caso se investigue y se incremente el patrullaje durante la madrugada.