Anita (nombre protegido) concibió a su última hija, la cuarta, consciente de que era portadora del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

Accedió al programa para la eliminación de la transmisión materno-infantil del virus que ejecuta el Ministerio de Salud Pública (MSP) con el apoyo de organizaciones no gubernamentales. En la Zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón), la fundación Vihda es uno de esos aliados del plan.

Durante la gestación, la mujer recibió rigurosamente los antirretrovirales que ya se suministraba, pues se enteró de que portaba el virus seis meses después de dar a luz a su tercer hijo. Esto es clave en las embarazadas, pues científicamente se ha comprobado que el factor de riesgo más importante asociado con la transmisión materno-infantil es la carga viral.

Ecuador lleva 35 años en la lucha contra el VIH

Mientras esta es mayor en la gestante, más alto es el riesgo de contagio, según estudios. Para disminuir los riesgos de contagio las mujeres con el virus son sometidas a una cesárea.

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“Realmente fue una gran bendición”, expresa Anita, una de 45.056 personas con el virus que hubo el año anterior a escala nacional.

Hoy se conmemora el Día mundial de la lucha contra el sida y en el país la prevención de la transmisión materno-infantil del virus suma apoyo, incluso de instancias internacionales.

Según el MSP, durante el 2020 en el país hubo 572 embarazadas con VIH y 456 perinatales expuestos.

De ese universo, para el cierre del año se notificaron 13 casos positivos del virus (10 mujeres y 3 hombres).

Las cifras se redujeron con relación al 2019 cuando hubo 577 gestantes con VIH y 486 perinatales expuestos, pero de los cuales 10 se notificaron como casos positivos.

La tasa de transmisión materno infantil del virus para el 2020 fue de 2.8.

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Las estimaciones realizadas con Onusida, a través de la herramienta Spectrum, revelan que la prevalencia del VIH en mujeres embarazadas en el Ecuador fue del 0,25 % ese año; mientras en el 2019, 0,17 %.

¿Qué pasa con los recién nacidos de mujeres con VIH?

Lilly Márquez, responsable de la Estrategia de VIH del Ministerio de Salud Pública en la Zona 8, explica que ellos reciben antirretrovirales durante un mes. Las dosis dependen de factores como la edad, peso, estado nutricional y demás.

No obstante, menciona la funcionaria, en muchos casos la inadecuada administración de estas medicinas por parte de las madres incidía en que la condición de los niños no avanzara según lo esperado.

“No se le daban a tomar las dosis que necesitaba. Encontrábamos, ejemplo, arroz en los frascos de remedio, encontrábamos que la mamá venía antes de tiempo y nos decía que ya se le había terminado, porque simplemente ella quería recuperar las dosis que ella perdía dándoles en una sola toma”, comenta Márquez, al tiempo de decir que el manejo de los antirretrovirales pediátricos es complejo.

Para facilitar eso, desde hace un par de años fundación Vihda sumó su apoyo al MSP en la Zona 8 con el programa de dosificación antirretroviral a través del Pratt Pouch (sobre similar a un sachet) financiado por el proyecto VIIV.

¿Cuál es la utilidad o ventaja que tiene este insumo?

Silvia Rivera, directora administrativa de Vihda, explica que este producto desarrollado por ingenieros biomoleculares de la Universidad de Duke (Estados Unidos), hecho a base de polietileno permite conservar los antirretrovirales sin alterar la bioequivalencia.

“La ventaja es que cada niño va a recibir su dosis de acuerdo al peso. Se lo sella fácilmente y no hay escape de medicina”, manifiesta ella.

Indica que, según el caso, hay niños que requieren hasta de tres antirretrovirales y que por cada uno reciben 60 pouches para el mes.

Rivera destaca que por medio del convenio con el MSP la fundación entrega gratuitamente cada mes este insumo al hospital Matilde Hidalgo de Procel y al hospital Universitario. Con el hospital del Guasmo la dotación se suspendió, puesto que este fue un hospital destinado a casos de COVID-19 durante los momentos más duros de la pandemia, pero esperan retomarla.

Próximamente los pouches también se destinarán para el hospital Francisco de Ycaza Bustamante, refiere ella. Hasta el momento se ha beneficiado a 225 niños con el programa de dosificación antirretroviral del proyecto VIIV.

La vacunación contra COVID-19 para personas con VIH

Antes de la entrega a los sanatorios, personal de Vihda capacita a los químicos farmacéuticos de cada sanatorio, que son los encargados de llenar y rotular los pouches.

Eso abarca también a las enfermeras y auxiliares de los hospitales del MSP.

A más de este insumo, la fundación también dona pruebas del virus, entre otras iniciativas que promueve desde el 2006 cuando fue creada. (I)