Aunque Guayaquil no es el centro de las protestas en el marco del paro nacional en demanda de políticas gubernamentales que coadyuven a enfrentar la compleja situación económica del país, el efecto colateral no le es ajeno y se traduce en pérdidas económicas en varios escenarios, en un momento en el que se apuntaba a superar el impacto provocado por la pandemia del COVID-19.

En el ámbito comercial, por ejemplo, durante estas dos semanas de manifestaciones muchos negocios debieron cerrar más temprano de lo habitual por el temor de sus dueños de que en las marchas se generen intentos de saqueos y otros desmanes.

Ocurrió principalmente en el centro de la ciudad, donde el trajín característico de la ciudad Puerto se ha ido apagando paulatinamente. En la Bahía muchos módulos se cierran después de las 15:00, pues desde las 16:00 se dan las manifestaciones; mientras, a lo largo de la avenida 9 de Octubre (arteria escenario de protestas) la actividad en los negocios no vuelve a ser la misma luego de paso de los manifestantes.

‘Que cesen estos bloqueos porque están en riesgo pacientes catastróficos que llegan a Guayaquil desde otras ciudades’, el pedido de médicos y pacientes que por estos días viven suplicios para llegar a citas

En cálculos de la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG), en 11 días del paro las pérdidas para el comercio en la urbe porteña totalizan unos $ 30 millones.

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“Actualmente en múltiples supermercados, mercados y tiendas de barrio se nota la falta de productos de la Sierra. Las paralizaciones y el bloqueo de vías han hecho imposible para los distribuidores llegar a tiempo con la mercadería. En algunos casos los productos se han dañado y terminaron en la basura”, señaló Miguel Ángel González, presidente del gremio.

Y añadió que quienes más sufren el impacto son los consumidores y los pequeños productores.

Para él, esta situación pone en riesgo los empleos generados por esas empresas e inclusive, si el paro se prolonga por más tiempo, es posible que empresas del sector no resistan y terminen cesando sus actividades, pronosticó.

En la actividad del transporte aéreo y terrestre también hay un impacto negativo. El ambiente en el aeropuerto José Joaquín de Olmedo en esta última semana distó un poco del habitual, el movimiento en la zona de salidas nacionales era bajo hasta la tarde del miércoles.

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Algunos vuelos domésticos se cancelaron esta semana en el aeropuerto José Joaquín de Olmedo, en el norte de Guayaquil. Foto: El Universo

Los counters de las aerolíneas tenían presencia de dos o tres viajeros. No así, en la zona de espera donde se visualizaba una fila de usuarios en una de las oficinas de una firma internacional, quienes buscaban hacer cambios en los boletos que adquirieron en días pasados para llegar a Quito y Cuenca.

Nicolás Romero, gerente de la Autoridad Aeroportuaria de Guayaquil (AAG), mencionó que en vuelos internacionales la situación se mantuvo normal a diferencia de los viajes domésticos, muchos de los cuales fueron cancelados o demorados. La disminución de pasajeros, dijo, fue mayor en las salidas nacionales.

El efecto de aquello se cuantificará luego, refirió el funcionario al ser consultado al respecto.

Donde sí hay una estimación de pérdidas provocadas por las protestas convocadas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) es en la terminal terrestre de Guayaquil, que usualmente moviliza 47.000 usuarios por día, pero en el marco del paro ha tenido una afectación de 20.000 pasajeros menos.

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En 11 días la terminal tuvo un promedio de 220.000 usuarios menos, como cada uno paga una tasa de $ 0,25 para abordar los buses se desprende un monto de $ 55.000 en el lapso en mención.

Asumiendo un valor promedio de $ 4 el pasaje (considerando destinos cercanos y lejanos) ese rubro multiplicado por el total de pasajeros menos arroja un resultado de $ 880.000.

Hasta el jueves anterior entre 15 y 20, de 90 cooperativas que operan en la terminal terrestre, vendían boletos parcialmente. Foto: Ronald Cedeño

Si a ello se añade un estimado de $ 150.000 que han dejado de percibir los locales del centro comercial, las islas más los servicios complementarios de maleteros, carretilleros, lustra botas y taxistas el cálculo total en pérdidas suma $ 1′085.000, solo en 11 días de paro, explicó Klider Campos West, subgerente de la fundación Terminal Terrestre de Guayaquil.

Hasta el jueves anterior entre 15 y 20, de 90 cooperativas que operan en la estación, vendían boletos parcialmente.

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“Nosotros al momento no estamos teniendo algún riesgo para cubrir los costos de operación y mantenimiento de las terminales terrestres, tanto la de Guayaquil (principal) como de Pascuales (satélite), no obstante, de persistir esta situación (paro) podríamos estar teniendo alguna afectación”, comentó Campos.

El sistema de la Metrovía también sintió una baja del 13 % de los pasajeros en estos días de manifestaciones, aunque estuvo operando en esas horas.

Para el sector portuario la afectación ha sido directamente en todos los procesos de coordinación de ingreso y salida de carga. Las demoras o cancelaciones de la carga de exportación implican tiempos muertos para la nave y el terminal.

En el caso de las importaciones la carga se acumula en los depósitos y se reprograman los procesos de desaduanización.

Desde Perú llegan productos agrícolas que pudieron pasar bloqueos, aunque en las últimas horas van entrando más camiones de la Sierra

“Los terminales portuarios asociados están siendo afectados por esta situación, en la que los actos de una minoría repercuten en todos los sectores estratégicos. Específicamente, para los terminales portuarios, estas alteraciones se traducen en mayores costos por las desprogramaciones operativas de las naves y de la carga”, explicó Iliana González, directora ejecutiva de la Asociación de Terminales Portuarios Privados del Ecuador (Asotep).

Ella destacó que pese la situación, los asociados han decidido apoyar al sector exportador, con la finalidad de mitigar los efectos de la actual coyuntura. Para ello, dijo, han concedido siete días libres de almacenaje a toda la carga de exportación que ingrese a las terminales TPG y Naportec.

“Desde Asotep, el compromiso de nuestros asociados es garantizar la continuidad de las operaciones portuarias por el bienestar del comercio exterior del país y de toda la comunidad”, comentó ella. (I)