Ratasura y otros personajes de la recordada serie televisiva Arcandina serán parte del programa de entretenimiento educativo Mil cuentos para la vida, que busca promover la lectura, escritura, la investigación y creatividad con la elaboración de historias en niños de Ecuador.

Para la ejecución de dicho proyecto, articulado entre las organizaciones Fidal, Esquel y Arcandina, esta semana se lanzó la campaña “Un dólar para la educación”, con la que se pretende recolectar fondos para la producción del programa de entretenimiento educativo, además de la entrega de cajas de herramientas educativas y un laboratorio de escritura de cuentos.

Rosalía Arteaga, presidenta ejecutiva de la fundación Fidal, comentó que el programa viene motivado ante los problemas agravados por la pandemia, como la deserción escolar, poca factibilidad de conexión para los estudiantes y falta de materiales pedagógicos, sobre todo en áreas rurales.

Y es que de acuerdo con datos de Unicef, apenas el 37% de los hogares del país tiene conexión a internet, lo que deriva en que seis de cada diez niños están afectados directamente en su desempeño académico, además de que en la zona rural solo el 16% tiene acceso a internet.

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“Incluir a los niños y sus familias, porque el drama de la pandemia es la exclusión, y también la posibilidad de desarrollar la creatividad y valores”, resume Arteaga sobre los principales objetivos del programa que se divulgará por televisión y otras plataformas digitales.

Ante esa realidad y otros problemas que se derivan del confinamiento, Pablo Palacios, coordinador de Arcandina, creado por él y María Elena Ordóñez, dice que buscan llegar sobre todo a través de la televisión, ya que nueve de cada diez hogares poseen un dispositivo de este tipo, según Unicef.

“Esta tragedia educativa está desapercibida por toda la sociedad en su conjunto. Entonces, los niños y niñas realmente el futuro de ellos se ha visto reducido a la estrechez de sus cuatro paredes, en muchos casos, lo cual ha generado una serie de problemas de aprendizaje tremendos, se habla mucho de la deserción escolar, la baja recepción a los contenidos educativos, estos resultados se van a ver en los próximos 25 o 30 años (...), creo que la sociedad civil, en este momento, debe unirse y actuar, es un tema que escapa ya del sector público y es una responsabilidad de toda la sociedad”, remarca.

En el desarrollo de los programas también impartirán contenidos sobre prevención y resiliencia del COVID-19, arteterapia para manejar emociones, biodiversidad y tecnología. Por ejemplo, algunos de los temas serán el lavado de manos, cómo cuidar la naturaleza, clasificación de basura, cuidar especies en peligro y el rescate de valores fundamentales, como el respeto, la solidaridad y la justicia, menciona la principal de Fidal.

“La idea es que los niños escriban sus historias que tienen que ver con valores, temas de naturaleza y que logremos hacer 1.000 cuentos y ojalá más, escritos por los mismos niños, trabajando con capacitadores, yendo a los pueblos que no tienen acceso a otro tipo de materiales”, sostiene la doctora.

Recalca que no cuenta con financiamiento, por lo que apelan a la solidaridad de miembros de la sociedad civil y organizaciones internacionales para continuar con el proyecto. Dichos aportes se canalizarán a través de los canales comunicativos de las fundaciones.

Inicialmente, la producción busca la realización de 30 programas más la entrega del material lúcido para los infantes. Para ello, se estima beneficiar a unos 50.000 niños y niñas a nivel nacional.

“Son elementos que vienen a ser un complemento en el mar de necesidades que tienen ahora los niños, pero que no se lo está haciendo, vamos a tratar de llenar un poco ese gran vacío con este proyecto Mil cuentos para la vida con los personajes de Arcandina...”, agrega Palacios. (I)