“Hay momentos en que siento que ya no puedo… pero algo me levanta”. El peso de la cruz no se prueba antes. El peso llega el mismo día cuando sale en la procesión.
Publicidad
Desde la fe y el sacrificio físico, un joven revive cada año el viacrucis en el centro de Guayaquil, entre dolor, oración y tradición.


Publicidad
“Hay momentos en que siento que ya no puedo… pero algo me levanta”. El peso de la cruz no se prueba antes. El peso llega el mismo día cuando sale en la procesión.