Franklin Lisaura se detuvo unos segundos bajo un sol canicular, en una esquina cubierta de agua y lodo. Acababa de caminar cerca de 200 metros empujando un bote inflable en el que trasladaba a una familia y su mascota desde el sector Garabatos hacia una zona segura dentro de la jurisdicción del cantón Milagro.

Los ayudó a subir a una camioneta del Cuerpo de Bomberos de Milagro, respiró hondo, conversó brevemente con algunos compañeros y, cinco minutos después, volvió a sujetar el bote por una de las arandelas laterales para iniciar otro viaje.

Bombero con 18 años de servicio en Milagro, Franklin ha vivido toda su vida en el cantón, cerca de San Miguel, uno de los sectores más afectados por las lluvias recientes.

Publicidad

“Tengo toda la vida aquí. Vivo con mi madre y se nos llenó el agua hasta las rodillas. Como todos los años, tuvimos que alzar todas las cosas”, contó, mientras se preparaba para regresar por las riberas del río.

La emergencia comenzó cerca de las 18:00 del lunes 23 de febrero y se agravó alrededor de las 20:00. El personal de bomberos inició labores de rescate desde las 02:00 del martes. Franklin se incorporó al equipo a las 08:00.

Desde entonces no ha parado. “Tengo aquí desde la mañanita. No he desayunado ni almorzado por trabajar en los rescates”, dijo, mientras desembarcaba en uno de los puentes que cruzan el río Milagro, donde varias personas esperaban ser evacuadas.

Publicidad

“No llevo una cuenta exacta, pero creo que he rescatado a unas cinco familias”, relató, antes de internarse nuevamente en zonas inundadas. Media hora después regresó con otra familia. Y así continuó durante toda la tarde.

La emergencia en Milagro: rescates y solidaridad

Escenas como esta se repiten en distintos puntos del cantón.

Publicidad

Para llegar hasta sectores como Garabatos, San Miguel y Chontilla, el personal del Cuerpo de Bomberos se moviliza en botes inflables a los que se les han colocado motores para agilizar las labores.

Las lanchas avanzan casa por casa, recorren calles convertidas en ríos y realizan viajes continuos hacia zonas seguras, en un operativo ininterrumpido de evacuación.

Bomberos colaboran en emergencia por inundaciones en Milagro. Foto Salomón Campoverde / EL UNIVERSO.

En medio de la emergencia, muchos moradores también han tenido que improvisar.

Algunos salieron con boyas, otros construyeron balsas artesanales y varios vecinos lograron fabricar un bote con los restos de una nevera vieja, con el que se trasladan por las calles anegadas e incluso ayudan a los bomberos a movilizar a personas atrapadas.

Publicidad

Las motocicletas quedaron inutilizadas, dañadas por el agua, mientras decenas de personas caminan con palos para tantear el camino. Las pocas camionetas que logran ingresar a los sectores más críticos sirven como transporte improvisado para sacar a niños, adultos mayores y familias enteras.

El río Milagro está desbordado. El agua ingresó a viviendas, arrastró una enorme cantidad de basura, desperdicios y escombros, y cubrió gran parte de la ciudad, dejando una estampa de destrucción y angustia.

Barrios enteros quedaron aislados, sin acceso por tierra, dependiendo exclusivamente de los rescates fluviales.

Milagro en alerta roja: impacto y cifras oficiales

Desde el Municipio, el alcalde Pedro Solines informó que la Secretaría de Gestión de Riesgos declaró a Milagro en alerta roja.

Detalló que los sectores más afectados son San Miguel 1 y San Miguel 2, con los mayores niveles de agua, además de Ciudadela Unidas y Margaritas, zonas que históricamente se inundan. También se reporta afectación en sectores rurales como Cachotes, Las Guaijas, Chontilla y Venecia.

Según las cifras actualizadas, cerca del 70 % del cantón se encuentra cubierto por el agua y 17.000 están afectadas por las inundaciones, aunque inicialmente se hablaba de 20.000 perjudicados.

Los sectores más bajos, ubicados en las riberas de los ríos, son los más golpeados por la emergencia.

Se continúan levantando informes para determinar el número de familias que deberán ser evacuadas hacia alojamientos temporales familiares y albergues municipales.

El albergue habilitado se alista para recibir a unas 450 personas, aproximadamente 100 familias, con la posibilidad de abrir más espacios si la situación se agrava.

Además, se entregan galones de agua, kits de alimentos, y se mantienen brigadas médicas desplegadas en distintos sectores.

Desde el Cuerpo de Bomberos, el capitán Alejandro Sanzi, director operativo, confirmó que no se registran personas fallecidas y que una alerta sobre una adulta mayor resultó ser falsa tras la verificación del ECU911.

Indicó que las evacuaciones comenzaron desde las 02:00 y que ya se ha logrado trasladar a unas 80 familias.

Sin embargo, se estima que alrededor de 700 personas deberán ser desplazadas en sectores como San Miguel 1, San Miguel 2, Chontilla, Acuarelas del Río y Garabatos.

Precisó que el desbordamiento del río Milagro y del estero San Miguel provocó que gran parte del cantón quedara bajo el agua. Todo el personal del Cuerpo de Bomberos se encuentra desplegado, en coordinación con Fuerzas Armadas y el GAD Municipal.

En el ámbito sanitario, el IESS informó la suspensión de la atención en consulta externa este martes 24 de febrero y la reprogramación de cirugías ambulatorias hasta nuevo aviso. Se mantiene la atención normal en quirófanos, hospitalización, farmacias, imagenología, laboratorio y emergencias.

Mientras las lanchas siguen entrando y saliendo, y los botes improvisados cruzan calles que ya no existen, la ciudad resiste.

En medio del agua, del cansancio y de la incertidumbre, hombres como Franklin siguen empujando botes, una familia a la vez, sosteniendo con su trabajo silencioso la esperanza de miles de personas que aún esperan ser rescatadas. (I)