Natacha Díaz Tomalá lleva más de 30 de sus 53 años realizando la procesión del Cristo del Consuelo.
La primera vez fue cuando su madre, María Tomalá, la llevó al santuario para cumplir la romería.
Publicidad
“A ella le gustaba ir; desde entonces, todos los años ha sido una tradición. La acompañé hasta que falleció hace 25 años”, recordó.
Participación en la edición 66 y pedidos personales
En esta edición 66, ella participó en la romería. La mujer compró velas de distintos colores, las mantuvo encendidas hasta que se consumieron y le quemaron las manos al pie del monumento al Cristo del Consuelo.
Publicidad
Cada color hizo alusión a distintos motivos: el rojo al amor, verde a la esperanza, blanco a la paz. Ese momento le trajo recuerdos de su madre.
“Mi mamá tuvo doce hijos; de esos, solo quedamos nueve, han fallecido tres. Solo yo he seguido a mi mamá; es bueno, seguiré hasta que ya no esté”, dijo la mujer que reside en el Cisne 2.
Entre oraciones, ella pidió sus deseos y agradecimientos, entre ellos, por la seguridad y el control en las cárceles.
Además, tuvo un pedido especial a nivel familiar. Abrió su corazón para expresar su deseo de que su hijo, quien es guardia, pueda resolver problemas con su pareja y no se separe.
“Que vuelvan para que mi hijo esté más tranquilo, sobre todo por las dos hijitas que tiene”, dijo la mujer, quien además pidió que se controle la diabetes que padece.
Esos pedidos los hizo en medio de la multitud que llegó al Cristo del Consuelo a las 09:00. (I)