Subir a la Aerovía en la parada ubicada en la calle Julián Coronel, en el norte de Guayaquil, causa cierto recelo a ciertas horas entre los usuarios.
Unos creen que allí hace falta más personal de seguridad en los alrededores de esa parada, especialmente a ciertas horas.
Eva Caicedo, quien utiliza este sistema de transporte a diario para trasladarse a su trabajo en una empacadora en Durán, describió un ambiente que le produce inquietud al bajarse de las cabinas.
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“Me bajo con miedo de que haya algún ladrón porque aquí es desolado”, comentó mientras caminaba con rapidez al salir de la estación.
Señaló que en los cuatro años que lleva usando la Aerovía no ha observado la presencia de muchos guardias en la parte baja de la parada.
“Debería haber un guardia o más control, uno en las escaleras y dando vueltas”, añadió.
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Una percepción similar comparte Yaneth, otra usuaria frecuente del sistema, quien llega cada día a la parada acompañada por su esposo.
Él la deja en el lugar y al momento de recogerla prefiere esperar en una iglesia cercana para evitar exponerse a un posible asalto mientras permanece en la zona.
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Es una rutina que, según explicó, responde a la percepción de riesgo en el sector.
“El sector aquí es muy solitario, pasan muchas personas que no son de fiar”, indicó.
Relató que en una ocasión su esposo sintió desconfianza al notar que un grupo de sujetos lo observaba fijamente mientras la esperaba, lo que le hizo pensar que podrían intentar robarle.
Aunque no ocurrió ningún incidente, esa experiencia reforzó la sensación de alerta.
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Yaneth aseguró que no ha visto guardias de seguridad en la zona y considera que, más allá de ello, debería existir mayor presencia policial.
También mencionó que en horarios nocturnos la parada está casi vacía, lo que la obliga a permanecer dentro de la estación hasta sentirse más segura.
“Mi marido tiene que estar pilas de que no le vayan a robar la moto”, agregó, al explicar que su pareja suele mantenerse atento cuando la espera.
Por su parte, Santiago Chele, quien utiliza la Aerovía al menos dos veces por semana para trasladarse desde Bastión Popular hasta Durán, contó que su percepción de inseguridad aumenta durante la noche.
Aunque su uso del sistema es menos frecuente, coincide en que la parada de Julián Coronel carece de vigilancia visible.
Por ello, también consideró necesario que se refuerce la presencia de guardias de seguridad, especialmente en horarios de menor afluencia. (I)





