Mercedes González solía participar junto con su esposo en la procesión de Jesús del Gran Poder, de la parroquia San Francisco, en el centro de Guayaquil.
Tras el fallecimiento de su cónyuge, hace nueve meses, ahora recorre sola el viacrucis, elevando oraciones por el descanso de su alma.
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“Era tan lindo cuando caminábamos los dos juntos. Estoy pidiendo por su alma y que Dios lo tenga en su gloria”, expresó la mujer mientras avanzaba con un ramo de flores.
Ella es una de los miles de fieles que se congregan en esta procesión por el Viernes Santo, que reúne a más de 5.000 personas.
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Los feligreses salieron a las 15:20 desde la iglesia de San Francisco y avanzaron hasta la calle Baquerizo Moreno.
El viacrucis viviente recorre varias calles del centro de la ciudad, entre ellas la avenida 9 de Octubre, Baquerizo Moreno, Alejo Lascano, Lorenzo de Garaycoa, 10 de Agosto y Chimborazo, para finalmente retornar al punto de inicio.
Historias de peticiones y agradecimientos
Algunos pedían por la paz y la seguridad del país; otros, por sanación y también por la conversión de sus familiares.
La jornada estuvo marcada por múltiples expresiones de fe a lo largo del recorrido.
En las calles se observaba a fieles que caminaban descalzos como acto de penitencia, mientras otros llevaban ramos de flores, imágenes y fotografías de santos.
Durante el trayecto se escuchaban rezos del rosario y diversas peticiones, elevadas en medio de un ambiente de recogimiento espiritual.
Los participantes avanzaban bajo el intenso sol que acompañó la jornada, algunos en silencio y otros compartiendo en familia o en grupos de hasta cinco personas.
Todo esto ocurría mientras se recreaba el viacrucis de Jesucristo, en una representación que rememora el camino antes de su crucifixión.
La historia de Laura Arias y su penitencia
Allí estaba Laura Arias, quien lleva 29 años asistiendo a esta multitudinaria procesión. Llegó desde la 34 y Bolivia, en el suroeste de la ciudad, para participar en este viacrucis.
Caminaba sin zapatos como un acto de penitencia luego de recibir una bendición.
Explicó que hace un mes le detectaron una enfermedad, pidió sanación y, según dijo, Dios la está ayudando.
“Yo le pedí un favor a mi Dios y me lo cumplió, así que tengo que pagarle de esta manera. Tengo un problema de salud y estoy viendo mucha mejoría, yo estoy segura de que mi Dios me va a sanar”, manifestó.
Al paso de la procesión, Laura empujaba el coche de su sobrino, a quien, pese a su corta edad, intentan inculcarle la fe católica desde muy pequeño. Iba acompañada de su hermana y otros familiares.
La devoción familiar de Jorge Burgos
Detrás de ella avanzaba Jorge Burgos, quien, al ritmo de la procesión, empujaba la silla de ruedas de su tía Violeta.
Burgos pedía por la salud y la paz en el mundo.
“Estoy pidiendo por la salud y la paz en el mundo. Lamentablemente estamos viviendo una época de guerra en otros países y en el nuestro, donde hay tantas muertes y sicariatos”, sostuvo el feligrés.
Era su segundo año consecutivo participando en la procesión de Jesús del Gran Poder. Recordó que desde niño asistía a la multitudinaria procesión del Cristo del Consuelo.
“Yo vivía con mi abuelita y los domingos nos despertaba a las 05:00 y nos llevaba a mi hermano y a mí. Entonces nos hicimos devotos del Cristo del Consuelo", expresó.
Ahora, a sus 60 años, aunque recuerda esos tiempos, asiste a la procesión del centro. (I)