Abrir la ducha en la noche, después de un día de calor, ya no garantiza alivio en varios hogares de la ciudad, donde el agua cae tibia o directamente caliente incluso cuando el sol ya no está, una situación que ha comenzado a repetirse en medio de días con alta radiación y temperaturas elevadas.
Lo que antes ocurría en ciertas horas de la tarde, cuando el sol calentaba techos y tuberías, ahora se extiende hasta la noche, según relatan ciudadanos que han tenido que adaptar sus rutinas, porque bañarse dejó de ser una forma de refrescarse, en medio de un calor que no cede y de un agua que mantiene temperatura incluso a las ocho o nueve de la noche.
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“Se siente como calefacción”, dicen usuarios, que comentan que es un comportamiento poco habitual a años anteriores, cuando bastaba esperar unas horas para que se enfríe el agua y un baño sea refrescante.
Óscar Montero explicó que el cambio le llamó la atención por la hora en la que ocurre. “Antes, cuando había sol fuerte, en la tarde el agua se sentía tibia, pero ya en la noche se enfriaba; ahora a las ocho o nueve de la noche sigue caliente, entonces uno se pregunta qué está pasando, porque ya no es lo normal”, indicó.
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Añadió que el calor ha alterado su rutina diaria. “Con este calor nos bañamos tres o hasta cuatro veces al día, pero el agua caliente no ayuda, uno busca refrescarse y no se puede, entonces toca seguir intentando”, manifestó.
En la misma línea, Ángel Verdesoto describió la sensación en su vivienda como constante durante la noche. “Uno quiere bañarse para bajar el calor y el agua sale caliente, se siente como calefacción, eso antes no pasaba en la noche, era algo de la tarde nada más”, sostuvo.
Explicó que el cambio ha sido evidente frente a otros años. “Ahora se mantiene esa temperatura en la noche, y ahí es cuando uno se da cuenta de que algo cambió”, dijo.
Desde otra experiencia, Yanina L., quien reside en la ciudad desde hace poco, señaló que la diferencia es notoria frente a lo que vivía en su lugar de origen. “Yo vengo de Esmeraldas y allá no es así, aquí el calor es más fuerte y el agua sale caliente, entonces toca bañarse varias veces, pero igual no refresca”, comentó.
La explicación del oceanógrafo Franklin Ormaza González
Consultado sobre este comportamiento, el oceanógrafo Franklin Ormaza González explicó que la clave está en el incremento de la radiación solar que llega a la superficie, lo que ha elevado la temperatura del suelo, del aire y del agua por encima de lo habitual.
“El vapor de agua absorbe más del 30 % de la radiación solar, y en este momento tenemos entre 5 y 10 % menos de humedad de lo normal, eso hace que más radiación llegue directamente”, indicó, al señalar que esta condición ha sido favorecida por las lluvias previas que limpiaron la atmósfera.
Explicó que los niveles actuales superan los registros habituales para esta época. “Normalmente tenemos entre 600 y 700 vatios por metro cuadrado, ahora podemos superar los 1.000”, sostuvo.
Señaló que esta condición se mantendrá en el corto plazo. “Al menos entre cinco y diez días seguro, y podría extenderse durante parte de abril”, manifestó.
Factores que influyen en el agua caliente en viviendas
Sobre el agua caliente en las viviendas, indicó que no se trata de un solo factor, sino de una combinación que se intensifica en la ciudad.
“El pavimento acumula radiación solar y se convierte en una fuente de calor, las paredes absorben esa energía y las tuberías, que están cada vez más cerca de la superficie, reciben ese calor y lo transmiten al agua”, explicó.
Añadió que el agua ya llega con una temperatura elevada desde su origen. “El agua del río Guayas está sobre los 28 grados y eso hace que salga uno o dos grados más caliente de lo normal desde la planta”, indicó.
Sostuvo que esa diferencia es suficiente para ser percibida. “Un grado o dos sí se sienten”, dijo.
También señaló que, tras las lluvias, la sensación térmica puede aumentar por la humedad acumulada. “El día después de llover puede sentirse más calor por la humedad”, explicó.
En cuanto al contexto climático, indicó que el evento de La Niña se encuentra en fase final, aunque aclaró que aún no es posible establecer con precisión lo que ocurrirá en los próximos meses.
Mientras tanto, en la ciudad se repite una situación puntual: abrir la llave en la noche esperando alivio y encontrar agua caliente, en días en los que el calor no se limita al sol, sino que se queda en superficies, tuberías y termina reflejándose en las duchas. (I)