La búsqueda de opciones para refrescarse, en medio de la ola de calor que soporta Guayaquil, llevó a Allison Espinosa a Mucho Lote 2. En el ingreso a ese sector, sobre la avenida Narcisa de Jesús, se ubican a diario vendedores de agua de coco.

Los letreros anuncian que se oferta el coco entero. Los vehículos se estacionan brevemente, el comerciante se acerca, les toma el pedido y procede a cortar la ‘pipa’ (coco entero y con un orificio para colocar un sorbete) para entregársela en el carro.

“Venga, coco heladito” vocea uno de los vendedores.

Publicidad

Ola de calor ‘sin precedentes’: Inamhi dice que condiciones podrían mantenerse durante los próximos días en el Litoral

Espinosa no solo compró una pipa, también el líquido de tres cocos más. “Quiero tener para al menos dos o tres días, tomarme una agüita diaria. Dicen que el coco es el mejor hidratante”, comentó la mujer.

Durante la última semana, la ciudad ha soportado temperaturas que superan los 32 grados centígrados, con índices de radiación ultravioleta considerados muy altos y extremadamente altos, especialmente en las horas del mediodía. Incluso la sensación térmica ha rondado los 40 grados centígrados.

Este escenario ha impulsado el consumo de líquidos, particularmente de opciones naturales y accesibles como el agua de coco.

Publicidad

Publicidad

En la autopista Narcisa de Jesús, un vendedor indicó que en promedio se venden entre 60 y 70 cocos a diario. En la última semana ha habido días en los que se ha llegado a 100. El agua que se extrae de la fruta puede llenar entre uno y dos envases de medio litro.

“Traemos el coco de Manabí, a veces llega de Rocafuerte o de Portoviejo, de Jama, pero el coco es de allá. Es la pipa verdecita por fuera y súper dulce. No hay nada que refresque más que esto”, comentó.

Publicidad

Luis Valarezo es otro vendedor de agua de coco en el centro de la urbe. El comerciante dijo que ha dinamizado sus ventas en la última semana por la oleada de calor. Pasó de vender 10 botellas en el día a 15 y hasta duplicar con 20.

Lo que solía llevar como mercadería para venderla entre las 10:00 y 15:00, la suele agotar a las 12:00 y 13:00.

Valarezo rellena las botellas con cocos que trae desde el cantón Rocafuerte, provincia de Manabí. Todos los días recibe en su vivienda ubicada en el sector de Bastión Popular unos 30 cocos, estos le sirven para llenar las botellas y para hacer dulces.

“Uno aprovecha el chispazo que hay cuando hay calor. Así como cuando hay lluvia se vende paraguas, con sol se vende harto el agüita de coco porque la gente quiere pagar un poquito más, pero quiere algo bien refrescante”, comentó.

Publicidad

El agua de coco se comercializa en un rango que va aproximadamente entre $ 1,25 y 1,50 por unidad, dependiendo del tamaño. Su precio la ubica como una opción intermedia frente al agua embotellada, que puede encontrarse desde 25 centavos.

En los semáforos a lo largo de la avenida Machala y Quito, los vendedores informales han combinado la oferta de aguas y bebidas gaseosas con el agua y jugo de coco, además de dulces como las cocadas y tajadas del fruto seco.

La sensación térmica alcanzó los 40 grados en Guayaquil: los días 11 y 12 fueron los más calurosos en lo que va de abril

Si bien esta oferta no es nueva, se ha incrementado y dinamizado desde que inició abril. “Vamos a traer un poquito más día a día. Día que amanece con sol, día que sabemos que nos irá bien con la venta”, indicó Juan Flores, quien vende agua de coco y bebidas hidratantes desde hace más de 10 años en el centro de Guayaquil.

En zonas del norte como Samanes, Sauces y Miraflores, en cambio, se observan camionetas que recorren las vías principales de esos barrios ofreciendo agua de coco. “Agua y comida del coco” se escucha en los parlantes de una camioneta que recorre la avenida Isidro Ayora y Antonio Parra Velasco.

Uno de estos vehículos se coloca desde las 13:00 sobre la av. Teodoro Alvarado Oleas con un letrero que anuncia el valor del producto: $ 1,50. (I)