“Yo sé que en este mundo hay una sola madre. Y no hay quien la compare en su noble misión. Quiero estar a tu lado, madrecita de mi vida”, cantaba Albino Valenzuela, con su guitarra, en uno de los pasillos del cementerio general mientras Pedro Ávila se mostraba emocionado frente a la tumba de su madre.

A propósito del Día de los Difuntos, que se recordó el miércoles 2, muchos ciudadanos, como Ávila, aprovecharon el inicio de los cuatro días de asueto para visitar a familiares este jueves 3.

En esta jornada, en medio de los eventos violentos suscitados en los recientes días y el estado de excepción, se mantuvo un menor movimiento en comparación con otros años.

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En las cercanías del cementerio general, decenas de puestos de venta de arreglos florales copaban el ingreso, sin embargo, el acceso de usuarios se mantenía fluido, ya que el trajín era moderado hasta el mediodía.

En el caso de Ávila llegó desde el Guasmo por estar un momento con su madre. Él mencionó que mantenía la costumbre de ir pese a las circunstancia de violencia que se han registrado en esta semana.

“Ya va a cumplir tres años que se fue, le dedico canciones cada año, porque ella vivió conmigo y siempre estuvo a lado mio”, dijo este hombre.

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Por su parte, el músico Valenzuela se movilizaba por los pasillos para tratar de entonar más canciones a otros grupos familiares. Él mencionó que ya había tenido tres presentaciones en esta jornada, aunque era menor el trajín a las quince a veinte pedidos de música que se daban en anteriores años.

En este año, él presentaba tres canciones por $ 10 y seis a $ 20.

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En otro de los pasillos, Héctor Soledispa, residente de Durán, se mostró emocionado al recordar el legado de su madre luego de subirse en una escalera para colocar un ramo de flores en la bóveda.

Después de compartir un momento de oración en solitario siguió otras visitas a su abuela y una hija en ese mismo cementerio. “Es la tradición familiar”, mencionó el hombre.

Asimismo, Lisseth Mero en compañía de su madre María Novelo acudió por varios pasillos por la puerta 13 para visitar a su tía, sobrino, primo y abuelito. En cada bóveda pusieron ramitos.

“Trabajé hasta ayer y vine hoy para aprovechar a visitar a nuestros familiares, siempre recordándolos, para que no se sientan olvidados”, dijo Mero, quien llegó desde la zona sur.

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En varios pasillos se mostraban distintas tonalidades de arreglos florales artificiales y naturales que decoraban varias bóvedas.

En una de esas, Israel Orellana le ayudaba a su abuela Carmen Fernández para que coloque un ramo en la bóveda de una tía. Ellos y otros ocho allegados recorrieron el camposanto para visitar a cuatro familiares más, esta tarde.

Héctor Soledispa, residente de Durán, se mostró emocionado al recordar el legado de su madre.

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Para este viernes 4, ellos planeaban seguir las visitas de otros allegados fallecidos como la bisabuela y otros tíos en Milagro. “Venimos a visitar una a dos veces por año. Hemos visto menos afluencia de personal, está más fácil de llegar, por lo que está sucediendo ahorita (de eventos violentos)”, dijo Orellana.

De igual manera, las hermanas Ambar y Sonia Palacios acudieron a visitar al cantante Carlos Palacios, fallecido en el 2000, en un área acomodadas para artistas en ese cementerio. La segunda de ellas usaba una brocha con pintura para mejorar la estética de la fachada en la bóveda.

Ellas lo recordaron a su padre por sus cantos de boleros y pasillos y además un programa radial que tenía en un estación de comunicación local.

En las calles de Guayaquil, el trajín comercial durante esta jornada se mantuvo relativamente bajo. Varios grupos familiares aprovecharon las primeras horas de la mañana para salir a pasear en familiar, aunque tomando previsiones del caso.

Grupos familiares pasearon por el Malecón Simón Bolívar, este jueves 3. Foto: El Universo

En el Malecón Simón Bolívar, en cada acceso se destinaba una sola puerta para el ingreso a los usuarios. Personal de servicio de guardianía privada usaba detectores de metales y revisaba bolsos a cada persona.

En la zona del hemiciclo de la Rotonda, Alejandro Vaca con su esposa y dos hijas se fotografiaron con la palabra “Guayaquil” está expuesta al pie del río Guayas.

El hombre, que reside en Bellavista, manifestó que buscaban distraerse a lo largo del malecón luego de visitar a familiares (padre, abuelo y cuñado) en el cementerio general. Ellos se movilizaron por las Peñas, hasta finalizar en el Palacio de Cristal, y después retornarían por la av. 9 de Octubre.

“Para tratar de no preocuparse tanto de lo que está pasando. Aprovechando de visitar lo que no pudimos en otras ocasiones“, indicó Vaca, quien proyectaba pasar en Guayaquil aprovechando la escasa aglomeración de personas.

Unos metros más adelante, en los juegos mecánicos instalados a la altura de Junín se encontró Iván Borja en compañía de su esposa y cuatro hijos.

“Por lo general me gusta cuando no hay demasiada gente como ando con la familia y hay que estar con expectativa de que tu niño no vayan a empujar, está chévere porque no hay mucha afluencia de personas”, dijo el hombre que esperaba realizar unas compras para su hogar en otro local del centro y después volver a casa.

Él manifestó que mantenía cautela y estado de alerta por los eventos violentos que se han suscitado en los recientes días.

Como medida de seguridad, el Municipio dispuso varios protocolos. Por ejemplo, los parques acuáticos y piscinas artificiales se mantienen cerradas. Asimismo, las inmediaciones del Municipio permanecen con restricción de tránsito. (I)

Revisión de usuarios que ingresan al malecón Simón Bolívar. Foto: El Universo