En el hospital Teodoro Maldonado Carbo del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social ayer se alistaban baterías sanitarias cerca de la puerta de emergencia, en un sector donde se han acomodado bancas acolchadas bajo techo para que descansen los familiares de los pacientes internados en ese centro hospitalario.

Ahí no solo están parientes de pacientes con COVID-19. Estaban cerca de unas quince personas. Algunos habían pasado la noche pendientes de sus allegados.

Entre ellos está Lucrecia, una mujer de 55 años que desde el 22 de febrero está pendiente de su esposo, un adulto mayor que se contagió con coronavirus y desde entonces ha estado en UCI y en sala.

El esposo de Lucrecia ya se está recuperando, pero contó la mujer haber pasado noches muy triste, pensando que lo iba a perder. Junto a ella estaban este sábado unos hermanos que están pendientes de su madre, una mujer jubilada que tiene dos semanas en UCI también por COVID-19.

Ellos agradecían tener un espacio dentro del recinto hospitalario donde descansar, y cuentan que son jornadas agotadoras las de estar afuera de un hospital, por lo que piden a la ciudadanía mantenerse en casa y redoblar las medidas de bioseguridad.

En ese hospital del IESS, a partir del lunes 5 de abril, Consulta Externa activa nuevamente las teleconsultas en las especialidades médicas; mientras que en las consultas quirúrgicas se reducirá el aforo en un 50%.

El Farmacia, en Admisión y en Imágenes también se dispone un aforo del 50%.

Además, se ofrecerá el servicio de medicina y exámenes de laboratorio a domicilio para pacientes con enfermedades catastróficas. Quienes no pertenezcan a este grupo prioritario pueden mandar a un familiar con su cédula para retirar las medicinas.

En otros hospitales como el Bicentenario también hubo novedades ayer. Cerca de las 14:00 se realizó una misa en la que participaron pacientes recuperados y médicos de la casa de salud. (I)