El periodo académico comienza a notarse en las instituciones educativas. Los más pequeños ya están en las aulas y los padres empiezan a vivirlo desde diferentes perspectivas. Es de esta manera que recorriendo la ciudad encontramos a familias diciendo adiós a los más pequeños de sus hogares, quienes probarán por primera vez la experiencia en las aulas.
En Guayaquil, los primeros ingresos al nivel inicial ya se reflejan en los accesos de varias instituciones, donde padres de familia acompañan a sus hijos hasta las aulas o recorren las instalaciones antes del inicio completo de actividades, en una etapa de organización interna con las primeras separaciones entre niños y representantes.
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En un recorrido por la Copol y la Escuela Mariscal Sucre se observaron dos momentos en este arranque. En el primero, los padres acudían sin los estudiantes para conocer los espacios, recibir indicaciones y resolver inquietudes; en el segundo, ya se registraban niños en clases, con horarios en marcha y rutinas activadas desde el ingreso. Se trata de una fase de adaptación.
En Copol, la jornada se concentraba en los adultos. Padres y madres ingresaban a las aulas, revisaban baños, patios y zonas de trabajo, mientras el personal docente explicaba cómo se desarrollan las actividades con los más pequeños. “Constantemente les estamos dando orientación sobre la metodología y el trato que reciben los niños, eso les da tranquilidad”, indicó la directora de inicial, Verenice Engracia.
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Añadió que se prioriza el trabajo en grupos reducidos, con cerca de 20 estudiantes por aula, y actividades enfocadas en la motricidad y la interacción entre pares como base del proceso educativo.
Debajo de esa dinámica, el rector Rodolfo Chang explicó que el acercamiento con los padres se realiza en varias etapas antes del ingreso de los estudiantes, mediante reuniones, recorridos y capacitaciones. “Se les da indicaciones sobre cómo va a iniciar el año lectivo, la logística, la operativa y aspectos de formación como hábitos y puntualidad”, manifestó. Indicó que estos encuentros buscan que las familias conozcan el funcionamiento interno de la institución y mantengan comunicación constante durante el año escolar.
La rutina en la Escuela Mariscal Sucre
En la Escuela Mariscal Sucre ya se evidenciaba el movimiento habitual de ingreso. Padres llegaban con sus hijos, los acompañaban hasta los accesos y luego permanecían algunos minutos en los exteriores antes de retirarse, atentos a cualquier novedad durante las primeras horas.
“Un poco contenta, ansiosa, también está la incertidumbre; es la primera vez que se desapega, pero confiando en la institución”, manifestó Ginger Cajas, madre de una niña de 3 años, quien añadió que su hija ha respondido con disposición en los primeros días. “Se levanta y dice que se va a la escuela, eso ha ayudado bastante”, señaló.
En ese mismo plantel, Ronny Palma, padre de Liam, un niño 3 años y medio, relató que el proceso se vuelve más llevadero con el tiempo, aunque en el inicio implica ajustes. “Al principio lloraba una semana y media, aproximadamente, luego se adaptó y ahora ya le gusta venir”, explicó. Agregó que la rutina familiar también cambia. “Uno como padre también tiene que acostumbrarse, es una etapa nueva”, sostuvo.
Entre los padres que permanecían en los exteriores, algunos observaban el ingreso completo antes de retirarse, mientras otros regresaban minutos después para verificar que los niños se mantuvieran tranquilos dentro de las aulas, en un comportamiento que se repite durante los primeros días de clases en este nivel.
Desde la coordinación académica, Tatiana Cajape señaló que las consultas más frecuentes de los padres están relacionadas con el manejo de los niños en los primeros días. “Preguntan qué pasa si el niño llora, cómo se lo calma y cómo es el trato dentro del aula; son inquietudes constantes”, explicó. Añadió que el objetivo es generar confianza desde el ingreso. “Tratamos de transmitir seguridad tanto al estudiante como al padre de familia”, indicó.
Precisó que la institución mantiene alrededor de 105 estudiantes en los niveles iniciales, distribuidos en grupos de entre 13 y 15 alumnos, con jornadas que se inician desde las primeras horas de la mañana y se extienden hasta el mediodía.
Mientras en un plantel los padres aún recorren espacios y consultan detalles antes de dejar a sus hijos, en otro ya se cumple la rutina diaria de ingreso y salida, en un escenario que refleja cómo se activa el ciclo escolar en el nivel inicial en la ciudad. (I)