Las molestias aparecían y desaparecían, pero el cuerpo insistía en decir que algo no estaba bien. Jessenia, comerciante de 43 años y oriunda de Quevedo, tardó meses en encontrar una respuesta.
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El cáncer de cuello uterino sigue cobrando vidas en Ecuador pese a ser prevenible. Historias como la de Jessenia reflejan la importancia de los controles.


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Las molestias aparecían y desaparecían, pero el cuerpo insistía en decir que algo no estaba bien. Jessenia, comerciante de 43 años y oriunda de Quevedo, tardó meses en encontrar una respuesta.