El sol cae directo sobre el agua y obliga a buscar alivio en la laguna artificial de la Coviem, donde desde la mañana de este sábado, 4 de abril, se agrupan familias completas entre boyas, toallas y comida.

Niños corren a las piscinas con inflables de colores, algunos arrastrando boyas más grandes que ellos, mientras adultos buscan espacio en los bordes o en las áreas verdes. Toallas extendidas, carpas improvisadas y sillas portátiles marcan el lugar donde cada grupo decide instalarse durante la jornada.

El ingreso de los visitantes se mantiene constante. Se observa rotación en los accesos y ocupación distribuida en piscinas principales y las zonas de descanso. En ciertos puntos, el personal organiza el flujo para evitar acumulación excesiva.

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En los alrededores del complejo se concentra la venta de accesorios. Comerciantes ofrecen boyas pequeñas desde $ 3 y los modelos más grandes se encuentran hasta en $ 4. También a $ 1 se venden gafas para natación, pelotas y figuras inflables tipo pingüino, que se repiten en manos de niños que esperan su turno para ingresar al agua.

Asimismo, los puestos de comida operan sin pausa. Se preparan salchipapas desde $ 0,50 y porciones completas a $ 1. El movimiento en estos puntos se incrementa conforme avanzan las horas y las familias buscan opciones rápidas para continuar la jornada sin salir del sector.

En uno de los extremos de la piscina principal, una familia permanece reunida mientras espera a tres jóvenes que juegan fútbol en la cancha barrial ubicada frente al parque acuático. Ahí está Soraya Reyes, de 23 años, quien llegó junto con sus familiares y sus primos, que visitan la ciudad desde la provincia de El Oro.

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“Hace full calor y el ambiente está para esto, para meterse al agua y pasar en familia, aunque sea aquí cerquita”, dice, mientras observa la cancha, donde sus otros familiares se divertían jugando con una pelota.

“Uno se mete a la piscina y ellos en lo suyo, así es siempre. Nosotros casi no salimos, pero hoy sí quisimos venir, porque vinieron mis primos desde El Oro y mañana ya se regresan”, explica.

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A pocos pasos, una bebé sostiene una boya con forma de pingüino mientras es cargada por uno de los adultos del grupo. El resto de la familia permanece entre el agua y la sombra.

“Aquí estamos todos, hasta la bebé anda feliz con su boyita de pingüino, ya quiere meterse”, señala Soraya.

“De aquí nos vamos a comer algo afuera, unas salchipapas o una parrillita, porque ya se armó el plan completo”, manifiesta.

Durante el recorrido se evidencia la presencia de salvavidas y personal de control distribuidos en distintos puntos del complejo, principalmente en zonas de mayor concentración de usuarios. Igualmente, se mantiene supervisión constante en las piscinas.

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Alternativa recreativa en Sauces 6

En el norte de la ciudad, en el parque acuático municipal de Sauces 6 el comportamiento es distinto. La afluencia resulta menor, aunque se mantiene el movimiento constante de los usuarios durante la jornada.

En este punto se observa la presencia de guardias en accesos y áreas internas, así como el control en el ingreso de los visitantes. Las piscinas mantienen ocupación moderada y los espacios de descanso se distribuyen sin congestión.

En los alrededores se instalan puestos de comida rápida. Hot dogs, hamburguesas y bebidas forman parte de la oferta que consumen los asistentes mientras descansan fuera del agua.

En una de estas áreas se encuentra Mario Cabezas, de 36 años, junto con uno de sus hijos. A pocos metros, su esposa permanece en la piscina con otra de sus hijas.

“Íbamos a ir a la playa, pero ya después preferimos no ir por el sismo de hoy. Más que miedo, es precaución por lo que ha pasado y porque uno nunca sabe”, explica.

“A veces venimos acá, es cerca y se puede pasar tranquilo. Hoy dijimos: ‘Ya, salgamos’, porque en la casa tampoco hay mucho que hacer”, agrega.

El menor que lo acompaña observa el menú del puesto cercano, mientras otras familias ocupan mesas improvisadas o se mantienen de pie consumiendo alimentos.

“Lo importante es que ellos disfruten, que se distraigan un rato. Aprovechamos el día y ya”, manifiesta Cabezas.

En ambos espacios municipales se mantiene la presencia de familias que optan por estas alternativas dentro de la ciudad. Las actividades se concentran en piscinas, zonas verdes y áreas de comida con la permanencia prolongada de los visitantes. (I)