Alberto Rodríguez salió de la barbería junto con su hijo Carlos con el cabello recién cortado y aún acomodado hacia un lado. El menor se prepara para noveno grado en la Unidad Educativa José Domingo de Santistevan y, según explicó su padre, ya conoce las exigencias que tendrá que cumplir dentro del plantel.
El corte elegido responde a eso, sin variaciones. “Yo siempre le corto acá una semana antes más o menos para que se adapte al cambio. De ahí, uno bajo, corte de caballero, cadete. Le hago que le rebajen, le unifiquen patillas, sin estilo, que se pueda peinar con gel cuando se levante”, señaló, mientras el adolescente escuchaba sin intervenir.
Publicidad
La decisión, en su caso, ya es una costumbre en su hogar. Rodríguez explicó que prefiere anticiparse para que el cambio no sea abrupto en los primeros días de clases y para evitar contratiempos de última hora.
También sostuvo que el corte debe permitirle al estudiante mantener una presentación uniforme durante la semana, sin necesidad de ajustes constantes. En su hogar, dijo, ese criterio se mantiene desde años anteriores y se ajusta a lo que solicita la institución.
Publicidad
Ese tipo de elección se repite entre padres que priorizan cortes bajos y ordenados, con variaciones mínimas en la parte superior del cabello.
Padres señalaron que el objetivo principal es que los menores puedan cumplir las normas de los colegios y mantener una apariencia que no genere observaciones en los primeros días de asistencia. Algunos lo hacen pocos días antes, otros con mayor anticipación, pero el criterio es similar.
Vanessa Hernández indicó que, en su caso, también influye el clima en el momento de decidir. “Para esta temporada de calor, lo más corto posible, cadete, pero que no se sientan tan rapados, algo de pelito adelante para que ellos también se puedan manejar y se sientan cómodos”, explicó.
Añadió que durante las vacaciones permite que sus hijos mantengan el cabello más largo, y que el corte se realiza únicamente cuando se acerca el inicio de clases.
Otros padres mantienen una postura más estricta en cuanto al estilo. Guadalupe Vivas relató que tuvo que repetir el corte de su hijo al no quedar conforme con el resultado inicial. Insistió en que el cabello debe quedar más bajo para que cumpla con lo que considera adecuado para la escuela. “Cadete, ese es el mejor que puede uno para la escuela”, manifestó al referirse al tipo de corte que busca mantener de forma constante.
En el caso de quienes enfrentan el inicio escolar por primera vez, el proceso también implica decisiones sobre la apariencia. Mildred Sánchez explicó que eligió un corte bajo por preferencia propia, pensando en la adaptación de su hijo al nuevo entorno. “Es preferencia”, sostuvo, al señalar que busca evitar inconvenientes en los primeros días de clases.
La perspectiva de los barberos y las tendencias
Mientras tanto, desde el lado de los barberos, se identifican patrones que se repiten en esta etapa del año. Héctor Gonzalo Gualpa, de la barbería Cristo es la Vida, ubicada en José Mascote y avenida del Ejército, explicó que la mayoría de los padres solicita cortes clásicos, sin elementos adicionales.
Indicó que, aunque algunos niños buscan estilos más actuales, el resultado final se ajusta a lo permitido por las instituciones educativas. También señaló que existen diferencias según el tipo de plantel, ya que en algunos se establecen reglas específicas sobre el largo del cabello.
Esa relación entre lo que piden los adultos y lo que buscan los menores se evidencia en cada turno. Algunos intentan mantener detalles que utilizaron durante las vacaciones, como líneas o acabados más marcados, aunque estos suelen reducirse para ajustarse a los lineamientos escolares.
Jonathan Marcillo, de Classic Barbershop, ubicada en Cuenca y Lorenzo Garaycoa, indicó que los pedidos más frecuentes corresponden a cortes regulares, con bases bajas y peinados a un lado. Durante el fin de semana reciente, atendió a cerca de diez niños en un solo día, lo que refleja el incremento progresivo de clientes conforme se acerca el inicio de clases.
Marcillo también detalló que los precios varían según el tipo de servicio. Un corte básico tiene un costo de $ 7, mientras que opciones con pigmentación o diseños pueden alcanzar los $ 15 o $ 25. En algunos casos, los menores solicitan estos estilos en los últimos días de vacaciones, antes de regresar a esquemas más uniformes.
Cortes para niñas y servicios adicionales
Para las niñas, las decisiones siguen otra lógica. Darla Vaca, de la peluquería Jessipar, ubicada en la calle Chile, explicó que las madres suelen optar por cortes básicos, enfocados en puntas o degradados largos. “Flequillo casi no, porque siempre les recogen el cabello”, indicó. Señaló que el servicio incluye lavado e hidratación y que el costo parte desde los $ 12, con variaciones según el largo del cabello. También se registran solicitudes de tratamientos adicionales para mantenerlo manejable durante la semana.
A medida que se acerca la fecha de ingreso, los padres organizan estos detalles junto con el resto de preparativos. Algunos prefieren anticiparse, como en el caso de Alberto Rodríguez, mientras otros esperan hasta los días finales para realizar el corte. En ambos casos, el objetivo es el mismo: que los menores inicien clases con una apariencia acorde a lo que exige su entorno educativo. (I)