A 20 días de registrado el incendio en las calles Cuenca y Eloy Alfaro, en el complejo de edificaciones Multicomercio, el área se mantiene con la prohibición de ingreso por riesgo de colapso.
De hecho, existe un informe que ratifica que la edificación no es apta para que ninguna persona ingrese al interior.
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El documento, que fue presentado a los afectados por el incendio, además de esta conclusión incluye otras cinco tras el monitoreo y acciones ejecutadas por parte de la autoridades tras el siniestro.
- No se puede determinar el estado real de los elementos estructurales como columnas y vigas debido a que no es recomendable el ingreso.
- El nivel de riesgo de colapso es ‘extremadamente alto’.
- El radio de afectación, en caso de colapso, será aproximadamente de 50 a 100 metros, dependiendo del eje sobre el cual colapse.
- La restricción de acceso al edificio se debe de mantener.
- Los vehículos atrapados no podrán ser retirados de la edificación. Las maniobras de equipos pueden emitir vibración excesiva. La posibilidad de retirar un vehículo puede desencadenar un colapso parcial o total de la estructura.
El gerente de Segura EP, Álex Anchundia, explicó que, por ahora, no existe una fecha tentativa de demolición. Sin embargo, aún está abierta la posibilidad de retirar vehículos, pero con un plan previo y aprobado.
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Todo dependerá de que los propietarios presenten este documento y se entreguen los resultados finales del monitoreo estructural. Mientras tanto, el edificio de Multicomercio seguirá siendo zona de riesgo.
“Una vez que bomberos culminó sus labores y se retiró del sitio, procedimos a pedirle a los propietarios que realicen un seguimiento sobre la estabilidad, si ha existido desplazamiento, inclinación del edificio”, explicó el funcionario.
A través de imágenes captadas con dron se evaluó el estado de las estructuras que permanecen en pie.
Anchundia indicó que muchas columnas presentan daños severos.
De las torres originales, una colapsó y dos permanecen en pie, pero ambas tienen afectaciones en sus bases.
“Las columnas realmente están muy afectadas, las estructuras de hierro de las bases”, detalló.
Aunque visualmente las partes superiores no evidencian mayores daños, la preocupación se centra en lo que sostiene la estructura.
El edificio está conformado por tres niveles iniciales de aproximadamente 6.000 metros cuadrados cada uno. En ellos funcionaban locales comerciales, bancos, bodegas y parqueaderos. También se incluían cinco torres de oficinas y departamentos de 10 niveles dando un total de 13 niveles más.
El área constructiva suma aproximadamente 26.000 metros cuadrados.
Por ello, citó Anchundia, existe temor de que un movimiento brusco o un evento sísmico —frecuente en Guayaquil— pueda generar un colapso.
Ante ese escenario se mantiene un perímetro de seguridad que incluye tramos de la calle Eloy Alfaro, entre Febres-Cordero y Cuenca, así como la suspensión de actividades en una casa patrimonial cercana que funcionaba con locales comerciales.
La demolición y el proceso posterior
El informe de gestión de riesgos entregado a los propietarios el pasado declara que existe “riesgo inminente de colapso” y prohíbe el ingreso peatonal.
Entre las recomendaciones está que se realicen estudios estructurales para determinar el mecanismo para estabilizar la estructura y evitar un colapso no controlado. También que se realice el derrocamiento de la edificación una vez que se hayan culminado los trabajos de estabilización de la estructura.
La responsabilidad recae en los dueños, indicó Anchundia.
Para ello, citó, deben presentar una solicitud de demolición voluntaria ante el Municipio y asumir los costos.
Si no lo hacen, explicó el gerente de Segura EP, el procedimiento sería un trámite administrativo que podría derivar en un enajenamiento forzoso: se realizaría el retiro de la propiedad y se lanzaría a una subasta pública para que el nuevo propietario tenga que hacer todos estos trabajos.
“El nuevo dueño del edificio se encargaría de la demolición y los propietarios antiguos, pues perderían la titularidad. Esa es la vía administrativa de acuerdo con la ordenanza. No queremos llegar a eso, esperamos que sea antes, no solo porque no queremos que ellos pierdan su predio, sino también por el tiempo que pudiera tomar”, indicó Anchundia, quien no precisó cuánto tiempo podría durar este proceso.
En materia de demolición de estructuras, el antecedente más cercano es el edificio Fantasía, cuyo derrocamiento -piso por piso- tomó entre tres y cuatro meses para dejar de representar riesgo.
Las acciones interinstitucionales
Desde la Corporación Municipal se anunciaron operativos conjuntos con Gobernación, Intendencia, Senae, SRI y otras entidades para controlar bodegaje y uso indebido de edificaciones en el centro de la ciudad.
En esta semana se prevé coordinar las acciones para empezar a ejecutar estas operaciones.
“Si hay material embodegado sin los debidos permisos y sin las debidas precauciones, las entidades competentes pueden decomisar”, advirtió el gerente de Segura EP. (I)