Ecuador estaría en la ruta de un canal internacional que facilita la salida de sacerdotes acusados de abuso a menores en varios países, reveló esta semana una investigación conjunta de El País, de España, y Report München, programa de la televisión pública alemana.

Allí se detalla que pese a ser una práctica “habitual en las últimas décadas en la Iglesia católica”, por primera vez hay sospechas de este canal internacional con una conexión en España y Ecuador como destino final.

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En el informe se explica que se obtuvo la lista de los 23 sacerdotes extranjeros que llegaron en las últimas décadas a Santo Domingo de los Tsáchilas como misioneros Fidei Donum, una oficina de la Conferencia Episcopal de Alemania que Emilio Stehle (fallecido en 2017), obispo de la diócesis de dicha jurisdicción ecuatoriana entre 1987 y 2002, dirigió y usó como canal para ayudar a huir a Latinoamérica a sacerdotes acusados de pederastia.

“Aunque llegaron antes de que Stehle sea obispo, en la lista hay otros tres curas españoles, además de Jordi Senabre, arrestado en Barcelona en 1988 tras una denuncia de un niño de 13 años, y que se fugó del país antes de ser juzgado, en 1990. Fue precisamente Stehle quien lo acogió en Ecuador”, se detalló en el reporte.

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Y se mencionó que el resto de la lista son curas de Alemania, Polonia, Irlanda, Italia, Suiza, Colombia y Perú.

La investigación periodística ha pedido información sobre ellos a todas sus diócesis de origen y casi ninguna ha respondido. No obstante, la arquidiócesis de Cali, en Colombia, admite que un sacerdote incardinado en Guapi fue a Santo Domingo en 1989 y tenía acusaciones previas en el colegio parroquial.

Los tres curas españoles de la lista llegaron a Santo Domingo en 1964, 1985 y 1986, desde Santander, Jerez de la Frontera y Toledo, respectivamente, antes del nombramiento de Stehle como obispo. Las tres diócesis han respondido en todo caso que no saben nada de estos sacerdotes.

La Obra de Misiones Pontificias (OMP), que gestiona y centraliza a todos los misioneros españoles, tiene registrados a 10.000 en las últimas décadas, pero asegura que ni Jordi Senabre ni los otros tres constan en sus archivos. En teoría, el delegado de la OMP en cada diócesis debe anotar cada salida y traslado, pero parece que no fue así en ninguno de estos casos.

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Ante esta situación, este Diario solicitó información al área de Comunicación de la Arquidiócesis de Guayaquil liderada por monseñor Luis Cabrera, ya que él es, a su vez, presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE). Sin embargo, una funcionaria del área indicó, tras consultar con monseñor Cabrera, que “todo está en manos de las autoridades, la iglesia ya tiene una postura que es tolerancia cero (a este tipo de casos)”.

Y añadió: “no hay declaraciones que dar”.

En la investigación periodística se explica que este caso empezó en Alemania, por las acusaciones de abusos contra Stehle. Han surgido al menos diez casos de mujeres que lo acusan de abusos en Alemania, algunas de ellas siendo menores de edad, pero además una jueza, la experta encargada por la diócesis de Hildesheim (Baja Sajonia) de indagar abusos, investiga cómo encubrió y ayudó a huir a Paraguay a un cura acusado de pederastia.

Esta magistrada, Antje Niewisch-Lennartz, una prestigiosa jurista, exministra de Justicia de Baja Sajonia, sospecha que pudo ser un sistema organizado. La Conferencia Episcopal alemana también lo está investigando y hará públicas sus conclusiones próximamente, pero la semana pasada lo confirmó a El País, en referencia al caso analizado.

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Otro caso más en Santo Domingo

Hay otro español actualmente en Santo Domingo de los Colorados, Vicente Pérez, quien fue vicario general y mano derecha de Emilio Stehle.

Fue ordenado en Segovia y es exmisionero comboniano. Aceptó hablar con un equipo de Report München y a la pregunta de si sabía que Jordi Senabre era buscado por abusos sexuales, respondió: “Tenía un problema en Barcelona, por eso decidió venir aquí”, se indica en el informe.

Se agregó que tenía una denuncia de abuso de menores, replicó: “En ese momento no me interesaba por qué vino. Vino y trabajó como pastor. Lo hizo bien”.

Es más, Pérez no tiene problemas en relatar que sacó de prisión a uno de esos curas de su diócesis acusados de pederastia: “Fue por caridad cristiana. Fui a hablar con el juez y así se resolvió”. Preguntado por si Stehle le pidió que hablara con el juez, concluyó: “No, yo mismo tomé la decisión, pero Stehle lo sabía. Siempre estuvimos de acuerdo en eso”.

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El caso de Jordi Senabre fue sonado en su época. En 1990 estaba a la espera de juicio tras la denuncia de un monaguillo de la parroquia de Polinyá, municipio cercano a Barcelona, pero cuando la Audiencia de la capital catalana lo llamó a declarar, había desaparecido.

El arzobispado simplemente explicó que se había ido de misiones y no sabía dónde estaba. Quedó en paradero desconocido, reclamado por la justicia.

En 1994 hubo una petición de extradición a Uruguay, donde fue localizado, pero no prosperó. Siguió desaparecido hasta que El País lo encontró en 2018 en la diócesis ecuatoriana de Santo Domingo. Esta modalidad, la misma que organizaba Emilio Stehle en Alemania, se refiere a los curas de una diócesis que se van de misioneros a otra del extranjero, mediante acuerdo entre los respectivos obispos.

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En 2018, los responsables de la diócesis latinoamericana estaban asombrados de que Emilio Stehle, quien tiene allí una estatua de seis metros de altura, hubiera permitido esto.

Pero las acusaciones que han surgido contra él desde 2021 hacen verlo bajo una luz distinta, por lo que están revisando toda su actuación. La diócesis contabiliza en este momento nueve acusados de abusos, siete ecuatorianos y dos colombianos.

Tres de ellos están ya en prisión con condenas de 9, 11 y 21 años. Otro fue suspendido en 2018 y es prófugo de la justicia. (I)