Vestidos con sotana blanca, los sacerdotes y obispos de 161 parroquias de Guayaquil ingresaron a la Catedral a paso lento. Junto a ellos, más de un centenar de fieles llegaron hasta la Catedral para participar en la misa que fue oficiada por el cardenal Luis Cabrera.
A la Santa Misa Crismal de este Jueves Santo, alrededor de 200 sacerdotes y obispos de las parroquias de Guayaquil, diocesanos y religiosos, asistieron a la eucaristía.
Renovación de votos y bendición de óleos
En esta misa, los padres renuevan sus votos sacerdotales. Con esta celebración se da inicio al triduo pascual, que representa la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
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A la ceremonia de bendición de los óleos le siguieron la lectura del evangelio y la homilía.
Cerca de las 11:00, ingresó el aceite con bálsamo que fue consagrado por el cardenal. Este sirve para ungir a las personas que se bautizan, se confirman y las que reciben la orden sacerdotal y episcopal.
El mensaje del cardenal Luis Cabrera
El cardenal Luis Cabrera recordó los 70 años de creación de la Arquidiócesis y mencionó que las siete décadas han estado marcadas por la gracia, fidelidad y compromiso misionero.
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Resaltó que tenemos una iglesia agradecida y que el espíritu del Señor se mantiene. “Dios sigue tocando la vida de su pueblo, Dios sigue sanando y fortaleciendo”, dijo Cabrera a los asistentes.
A los sacerdotes, el cardenal dijo que se mantiene el llamado “a vivir con coherencia”. Citó que Dios permanece fiel “incluso cuando nosotros somos frágiles”.
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“Renovar nuestras promesas es confiar en la fidelidad de Dios, de ese Dios que no deja de sanarnos”, refirió.
Durante la misa, Cabrera agradeció a los sacerdotes por su entrega y perseverancia.
La misión sacerdotal en un contexto de inseguridad
Incluso, resaltó que se mantiene su misión aún en el contexto de inseguridad que atraviesa el país. Son 115 parroquias que están en los barrios más complicados, citó.
“Deseo agradecer a los sacerdotes (...) gracias por su entrega silenciosa, por su perseverancia en medio de las pruebas y decir sí al Señor incluso en la fragilidad e inseguridad”, dijo el cardenal, quien instó a los padres a claudicar la misión de Dios.
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Participación de los fieles
Entre los asistentes estuvieron personas que llevaron aceites para que fueran bendecidos, al igual que agua. Varios de los fieles indicaron que esta es una actividad que se suma a las vigilias y procesiones en las que tienen previsto participar hasta el domingo.
“Levantamos el corazón hacia el Señor siempre y así debe seguir”, dijo Muriel Aranda, quien acudió junto a familiares a la misa de este jueves.


