En mercados de Guayaquil, el bacalao salado -ingrediente esencial para la fanesca- ya se oferta con precios que oscilan entre $ 7 y $ 10 por libra, dependiendo del sector y la calidad del producto.
A la par, otros pescados salados como lisa, picudo, albacora y dorado también forman parte de la oferta tradicional de la temporada.
En el Mercado Oeste, ubicado en las calles Lizardo García y Colón, el comerciante Israel Romero vende el bacalao a $ 7 la libra.
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La lisa, en cambio, varía entre $ 3,50 y $ 5, según el tamaño. “Las pequeñas y medianas están entre $ 3,50 y $ 4, y las grandes salen a $ 5”, detalló.
Pese a la disponibilidad del producto, el movimiento aún no alcanza su punto más alto.
“De a poco se van a reactivando las ventas. El pico de ventas es en Semana Santa”, explicó Romero, quien prevé un aumento significativo en la demanda durante la siguiente semana.
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Esa percepción se repite en otros puntos de la ciudad. En el mismo mercado, la comerciante Marcela Barragán ofrece el bacalao a $ 8 la libra.
“Todavía está floja la venta. Para la otra semana ya”, comenta, mientras espera una mayor afluencia de compradores.
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En el sur de la ciudad, en el mercado Caraguay, los precios son similares. Angélica Zamora comercializa bacalao a $ 8 la libra, mientras que la lisa se vende a $ 4, el picudo a $ 6 y tanto la albacora como el dorado a $ 5.
Dijo que la venta aún se mantenía baja. “Esperemos que la próxima semana comience a mejorar”, señaló.
Uno de los factores que incide en el comportamiento del mercado, según comerciantes, es la llegada de clientes provenientes de la Sierra ecuatoriana.
Este grupo representa una parte importante de las ventas en estas fechas, indicaron.
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“Recién están comenzando a llegar los clientes. Ellos son los que vienen de Cuenca, de Quito, a comprar aquí”, indicó Zamora, quien aseguró que mantiene clientes frecuentes desde hace años.
En el caso de Romero, coincidió en que “la mayoría de gente que lleva es de la Sierra. Compran porque pasan Semana Santa allá y se aseguran con el pescado salado”.
Sin embargo, no todos han percibido el mismo flujo. Richard Rivas, también comerciante en Caraguay, sostuvo que la presencia de compradores de esa región aún es baja.
“No han venido mucho”, afirmó, aunque confió en que la situación mejore en los próximos días.
En cuanto a los precios al por mayor, algunos vendedores ofrecen descuentos para compras en volumen.
Rivas, por ejemplo, vende el bacalao a $ 7 la libra al detalle, pero lo baja a $ 6 cuando se adquieren desde 50 libras en adelante. “Para todo bolsillo, por mayor y menor”, recalcó.
Sobre el abastecimiento, los comerciantes se preparan con semanas de anticipación.
Romero explicó que inicia el proceso de salado aproximadamente un mes antes de Semana Santa.
“Comienzo a salar un mes antes, para tener listo el producto”, comentó.
En términos de volumen, Zamora asegura haber comercializado cerca de 3 quintales hasta el momento, aunque reconoce que esperaba vender al menos 7 quintales en esta etapa.
Rivas, por su parte, indicó que suele abastecerse con unas 3.000 libras de pescado salado para la temporada, aunque hasta ahora las ventas han sido menores a lo previsto.
En el centro de Guayaquil, en la intersección de las calles 6 de Marzo y Venezuela, Eduardo Salazar también mantiene un negocio de décadas dedicado a la venta de bacalao.
Desde su vivienda, acondicionada como bodega, ofrece el producto que llega principalmente desde Galápagos.
“El pescado viene de Galápagos y se transporta por vía aérea”, explico. En su caso, el bacalao se vende entre $ 9 y $ 10 la libra, mientras que la lisa alcanza los $ 6.
Además, adviertió que los precios podrían subir a medida que se acerque la Semana Santa, debido a la reducción en los envíos.
A pesar del inicio pausado, los comerciantes coinciden en que los días previos a la celebración religiosa serán determinantes.
Este 2026, la Semana Santa se celebrará entre el domingo 29 de marzo y el domingo 5 de abril, siendo los días de mayor movimiento comercial el Jueves Santo (2 de abril) y el Viernes Santo (3 de abril), jornadas en las que tradicionalmente se incrementa la preparación de la fanesca en los hogares ecuatorianos.






