Con las recientes semanas de lluvias persistentes, conductores y residentes de distintos puntos de Guayaquil advierten que los baches se han vuelto un problema.
Ellos señalan daños a vehículos, congestión en horas pico y un mayor peligro durante la temporada invernal.
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Jorge Ávila, quien trabaja cerca de la ciudadela de la FAE, explicó que los baches en la avenida Elia Liut complican el tránsito y generan afectaciones directas a los vehículos.
“Son muy molestos para los carros. Esta es una vía muy transitada porque muchos conductores hacen cortes y salen hacia la avenida de las Américas”, señaló.
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Según él, los baches causan daños indistintamente del tipo de auto ya sean particulares o de transporte público: “Se dañan los carros, los taxis también, y cuando alguno se queda varado se forman aglomeraciones”, agregó.
Ávila dijo que el problema se agrava en las horas de mayor circulación. Entre las 07:00 y las 08:00, así como alrededor de las 17:00, el tráfico se vuelve intenso debido a los baches y a la cantidad de vehículos que utilizan la vía como alternativa.
Para él, la necesidad de una solución es evidente, más aún en una zona por donde suelen pasar comitivas y autoridades políticas.
Una percepción similar tuvo Andrés Espín, residente del mismo sector desde hace tres décadas. Aseguró que el deterioro de las calles no es reciente.
“Cuando llueve, la gente no ve los huecos y ahí vienen los accidentes”, advirtió, aunque aclaró que no se presentan inundaciones, sino un impacto directo en la circulación vehicular.
El riesgo no se limita solo a baches en la calzada. Walter Molina, trabajador de un taller ubicado fuera de la Base Simón Bolívar y residente de la ciudadela de la FAE, alertó sobre una tapa de alcantarillado deteriorada que podría provocar un siniestro, en la calle Cosme Rennella.
“Esa tapa está podrida y con el paso de los carros se está rompiendo. En cualquier momento puede causar un accidente”, explicó.
Molina indicó que el elemento se encuentra en plena vía y que, si colapsa, podría poner en peligro a conductores y motociclistas.
Afirmó haber informado la situación con anterioridad, sin resultados visibles. Además, mencionó la existencia de un bache pronunciado en la avenida, donde los vehículos suelen sufrir daños en guardafangos y otras partes, un problema que se intensifica durante el invierno.
En la avenida Rodrigo Chávez a la altura del cruce con la calle Fernando Artieda, Urdesa norte, los vecinos también relatan un panorama similar. José Castro recordó que un hueco se formó hace más de un año y, pese a una intervención previa, el daño reapareció.
“El agua lo reabrió. Y si pasa un colectivo se siente el golpe; es peligroso”, relató. Según su versión, la tierra floja y la presencia de agua, especialmente cuando sube la marea del estero, contribuyen a que el problema persista.
Por semanas, moradores y mecánicos del sector colocaron cañas y llantas como señalización improvisada para evitar accidentes, ante la demora en una reparación adecuada.
Freddy Ordóñez, otro residente de Urdesa, contó que un problema de desgaste del asfalto lleva cerca de tres años en el sector de la calle Sexta y av. Tercera. Ya ha sido intervenido, pero siempre vuelve la misma problemática.
Sostuvo que el problema requiere una solución estructural. “Siempre hay ese cráter. No es la primera vez: lo arreglan y se vuelve a dañar”, afirmó el vecino.
Ordóñez señaló que los conductores, al intentar esquivar el hueco, están próximos a ocasionar siniestros impactando contra viviendas cercanas. Regularmente, en la zona transitan automotores y unidades de transporte público.
En Acuarelas del Río, Francisco Robles describió cómo un hundimiento en una calle de pavimento aledaña a la iglesia del sector obliga a los conductores a desviarse y cruzarse de forma riesgosa.
“Hace poco, por esquivarse, casi se chocan tres carros. Esto ya va a cumplir un año”, comentó.
Una situación similar se evidenció entre la avenida Antonio Parra Velasco y Olaf Holm Olaf, en la cuarta etapa de Guayacanes, donde un bache de gran tamaño llamó la atención por su profundidad. A simple vista parecía una alcantarilla sin tapa, pero al acercarse se comprobó que se trataba de un hueco que representa un riesgo para quienes transitan por la zona.
El Municipio, por su parte, inició trabajos de fresado el pasado jueves, 19 de febrero, en varias calles de Mapasingue oeste, como etapa previa a la colocación de una nueva carpeta asfáltica en tramos que presentan desgaste y baches.
La intervención, ejecutada por la Dirección de Obras Públicas del Municipio de Guayaquil, marca el inicio del mantenimiento vial en el noroeste de la ciudad, a través de un contrato que permitirá rehabilitar 29 kilómetros de vías en las parroquias Tarqui y Pascuales, con una inversión aproximada de $ 6,4 millones.
El contrato contempla además trabajos en sectores como El Fortín de la Flor, Lomas y Colinas de la Florida, El Recreo, Ciudad Celeste Prosperina, Ceibos, Miraflores, Sauces, Garzota, Alborada, Urdenor, Samanes y Guayacanes, entre otros, con un impacto estimado en más de 180.000 habitantes. (I)