Cerca de las 21:00 el ambiente comercial fue disminuyendo en la avenida 9 de Octubre, pleno centro de Guayaquil, una de las principales arterias comerciales de la ciudad.

Empleados de los diferentes comercios ubicados a lo largo de la avenida se apresuraban en limpiar y dejar todo en orden en el interior para el siguiente turno de la mañana.

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Desde fuera se observaba, a través de los portales de vidrio en los que habían ubicado un cartel de cerrado, la intensa actividad.

“Está cerrado, ya no estamos atendiendo”, informaba sobre la vereda Óscar Sánchez, guardia de seguridad de un restaurante, a los clientes que se acercaban.

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Por el toque de queda adelantaron la hora de cierre de 22:00 a 21:00; sin embargo, en los días venideros, Sánchez aseguró que hasta las 20:45 receptarán el último pedido y despacharán a los clientes que se sirven en el interior.

“Ya estamos de salida, para que el personal pueda llegar a tiempo”, dijo.

Durante el turno de tarde y noche laboran un total de siete personas que cuentan con expreso que los deja en sus hogares.

A pocos metros, Sugey Silva, cocinera de un local que vende empanadas y sánduches, contó que hasta eso de las 18:30 no estaba enterada de que el toque de queda inicia a las 23:00 de este domingo 3 de mayo.

“La verdad, no estaba enterada. Hace una hora me acaba de llamar mi jefe de que hoy debemos cerrar más temprano por el toque de queda”, narró mientras limpiaba una de las mesas del local de la que se había levantado una familia.

“Estos fueron los últimos clientes. Yo vivo en el sur y ya tengo que ir cerrando para poder salir sin problemas”, agregó.

Sobre la misma avenida, a la altura de la plaza Rocafuerte o conocida como San Francisco, Mariela Rugel junto a su hija levantaba los productos de su puesto en el que vende periódicos y dulces.

“Me voy a las 21:30”, dijo mientras organizaba las últimas chucherías que no alcanzó a vender.

Su destino era Sauces 6, al norte de la ciudad, pero llegar hasta allá se ha vuelto más complicado de lo que era antes.

“Me voy en taxi… y hay menos a esta hora por el toque de queda. Me cobran $ 5 o $ 6. Sin toque de queda eran tres”, comentó.

El apuro no es solo por alcanzar transporte, sino por evitar quedarse varada. Ya le pasó una vez durante el toque de queda anterior. Cerró su puesto y no encontró cómo movilizarse.

“Me tocó irme donde mi hermana, que vive por la Clínica Guayaquil. Me quedé durmiendo allá hasta el día siguiente”, recordó.

Antes, su rutina era distinta. Trabajaba hasta las 21:00, pero ahora debe adaptarse.

“Hoy cierro 20:30 porque me voy en taxi. Pero cuando uso la Metrovía o el urbano, recojo a las 19:00”, explicó. Eso significa menos ingresos. “Pierdo unos $ 40”, calculó.

Su puesto ofrece de todo un poco: dulces, pequeños artículos y también periódicos.

“Vendo todo tipo de chucherías… y también el diario. Gracias a Dios se vende”, dice, aferrándose a lo poco que se mantiene estable en medio de los cambios.

El toque de queda le exige reorganizar su vida. Ahora debe madrugar más.

“Me toca levantarme a las 06:00 para estar aquí a las 07:30. Abro a las 09:00”, contó.

Durante estos días, su hija la acompañó aprovechando las vacaciones escolares, pero esa ayuda se termina. “Mañana entra al colegio y ya trabajo solita. Ahí es más complicado”, admitió.

Cada noche, cuando termina de vender, comienza otro desafío: guardar su puesto. Lo hace en un garaje ubicado entre las calles 9 de Octubre y Escobedo, a varias cuadras de la plaza San Francisco.

“Tiene tres llantitas, pero igual toca empujarlo… ya uno va cansado”, dijo, mientras se alistaba para ese último esfuerzo del día.

El presidente Daniel Noboa, a través del Decreto Ejecutivo 370, estableció un toque de queda por motivo de seguridad en nueve provincias y cuatro cantones.

La medida regirá desde el 3 hasta el 18 de mayo dentro de una franja horaria de 23:00 a 05:00 en las provincias de Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos, El Oro, Pichincha, Esmeraldas, Santo Domingo y Sucumbíos. Además de los cantones La Maná (Cotopaxi), Las Naves y Echeandía (Bolívar) y La Troncal (Cañar). (I)