Cada año llegan a la clínica Guayaquil más de 2.500 pacientes del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), según el doctor Roberto Gilbert Febres-Cordero, el director de este centro privado, que sigue esperando que le paguen por la atención brindada.

No les han cancelado desde enero pese a que ya fue auditado hasta marzo y solo espera que el departamento financiero les solicite la factura y se haga el pago.

Él manifiesta que también les deben saldos pendientes desde el 2017 por cobros que debieron ser revisados y que finalmente fueron aprobados.

Publicidad

Aunque no tiene la cifra total, se calcula que le deben al menos siete millones a la clínica Guayaquil, ubicada en el centro de la urbe.

El médico explica que el trámite es superengorroso, que en el caso del IESS son trece pasos que deben seguir los centros privados para que les acrediten el pago y mencionó que incluso se ha encontrado con funcionarios que le han dicho “que si hay un cariño pueden acelerar las cosas”.

Aunque se niega a dar nombres y más aún a pagar un soborno, pide que el trámite se agilice, pues cuenta que él debe cancelar a trabajadores, a sus proveedores y hasta el mantenimiento de su clínica.

Gilbert hasta contó que le tuvo que pedir un préstamo a un banco para mantenerse hasta que le paguen por los servicios médicos.

Publicidad

El médico explica que cada mes debe pagar 1′200.000 dólares para mantener funcionando la clínica fundada por su padre, pues solo el mantenimiento de un tomógrafo tiene un costo anual de unos 35.000 dólares.

El director de la clínica sostiene que el Ministerio de Salud Pública también está atrasado en el pago, sin embargo, asegura que el Instituto de Seguridad Social de la Fuerzas Armadas (Issfa) y el Instituto de Seguridad Social de la Policía (Isspol) se encuentran al día. (I)