La guayaquileña Lender Torres luce una blusa de hilo en tono rojo y un sombrero del mismo color con apliques. Con ese atuendo y una gran sonrisa recibe a un grupo de visitantes al Cementerio Patrimonial de Guayaquil, que cumplió su bicentenario, 200 años de creación.

“Bienvenidos a la vida eterna”, dice al ingresar a la puerta 3, en donde destaca el paseo de las palmeras y se pueden apreciar decenas de esculturas, bóvedas en tono blanco que resalta con el verdor de la flora de esa zona, y al final de esa avenida, la tumba y escultura de Vicente Rocafuerte, segundo presidente del Ecuador.

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El Guayaquil Walking Tours atrajo a visitantes interesados en conocer la belleza escultural del Cementerio Patrimonial

Para Lender, especialista en turismo naranja, el cementerio guayaquileño no es sinónimo de sombras, al contrario, es una muestra de respeto, cultura, amor, un amor eterno inmortalizado en los detalles que componen este cementerio declarado Patrimonio Cultural por el Ministerio de Cultura y Patrimonio (INPC).

La especialista en turismo y cultura explica que al caminar por ese espacio se puede evidenciar el amor expresado en un sinnúmero de poemas, epitafios, versos y frases de despedida y bienvenida a la eternidad en las lápidas, mausoleos, etc.

Ella comenta que desde el 2011 empezó a realizar estos paseos con visitantes al cementerio. Con turistas locales y del exterior que se interesaban por conocer más de la cultura y sobre todo porque al ingresar a las instalaciones se percataban de que no es cualquier cementerio.

Lender Torres también incluye en los recorridos a artistas locales para que promocionen su arte. Foto: Ronald Cedeño. Foto: El Universo

En sus recorridos, Lender hace un recuento de cómo empezó el cementerio, que en 1823 se ubicó en las afueras de la ciudad. Y que hay varias zonas declaradas patrimonio, como las tumbas de Julio Jaramillo, José Joaquín de Olmedo, Jaime Roldós, entre otras.

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Y en las rutas que han elaborado, junto con el INPC, están la Ruta del Amor Eterno, la Ruta de la Eternidad, la Ruta del Bicentenario del Cementerio Patrimonial, entre otras, en las que se destacan estos patrimonios ubicados a lo largo del camposanto.

Además, también se pueden evidenciar otros capítulos de la historia guayaquileña, como la magnitud de la pandemia de la fiebre amarilla que fue en 1842 y causó miles de fallecidos en ese tiempo, lo que se corrobora en las lápidas que están en el cementerio.

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En el cementerio de Guayaquil se pueden realizar recorrido guiados. Foto: Ronald Cedeño Foto: El Universo

Lender comenta que lo más gratificante de estas actividades es que incluso las personas que no les gusta visitar los cementerios quedan maravilladas con la cultura y belleza que hay dentro del camposanto patrimonial.

“Este es el ADN del guayaquileño. Un museo al aire libre. Hay tanto que aprender, incluso puedes venir para encontrar paz, amor, hay unos mensajes que pueden cambiarte la vida incluso”, dice la gestora cultural mientras recorre los pasillos del cementerio.

Pero ¿cómo nació esa pasión por la actividad? Lender explica que su familia era muy tradicional y muy comprometida con el acompañamiento de los duelos, ya sean familiares o amigos.

Los cambios del Cementerio Patrimonial a lo largo de sus 200 años se recordaron en sesión solemne

“Recuerdo que nos inculcaron que así se muera la hija del vecino, nosotros debíamos estar allí con ellos, acompañándolos, porque para las fiestas la gente sí está presente, pero para dar las condolencias, estar para un abrazo en esos momentos, no. Entonces mi familia siempre estuvo presente en los velorios, sepelios, entierros”, dice.

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El Cementerio Patrimonial de Guayaquil, ubicado en la avenida Pedro Menéndez Gilbert y la calle Morán de Butrón, tiene 16 puertas a lo largo de su extensión. Y se están realizando nuevos proyectos para seguir potenciando las visitas de más personas que busquen aprender sobre la cultura e historia de Guayaquil. (I)