En la parroquia Nuestra Señora de la Alborada, en el norte de la ciudad, feligreses avanzan en los preparativos de la procesión del Viernes Santo, prevista para iniciar a las 07:00 y que integrará a cinco parroquias del sector.

En el interior de una de las aulas donde se imparten clases de catequesis, Lupe Alvarado permanecía en oración. Es catequista y coordina uno de los grupos que participa en la procesión. Su presencia se mantiene desde antes de la creación formal de la parroquia.

“Yo fui catequista hace varias décadas. Estuve aquí incluso antes de que la parroquia existiera. He acompañado todo este proceso y sigo participando mientras Dios me lo permita”, señaló.

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Lupe explicó que la organización se mantiene cada año con una estructura similar. Indicó que cada parroquia del norte se integra con sus propios grupos y que el recorrido convoca a un número amplio de participantes.

“Participamos cinco parroquias con nuestros párrocos y grupos. Es una procesión bastante numerosa y muy sentida. Cada quien sabe el lugar que le corresponde y se organiza con anticipación”, manifestó.

El recorrido, según los organizadores, puede extenderse por más de tres horas. A lo largo del trayecto, las estaciones del viacrucis se representan de forma progresiva, con imágenes que se ubican en vehículos o estructuras que acompañan la caminata.

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La preparación espiritual y el triduo pascual

En paralelo a la organización logística, la preparación espiritual es predominante en estos días. Los asistentes participan en espacios de oración y reflexión previos al Viernes Santo.

Lupe indicó que la procesión forma parte del Triduo Pascual, considerado el momento central del calendario litúrgico. Señaló que estos días concentran las principales celebraciones para la comunidad católica.

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“Son los días más importantes. Recordamos la entrega de Jesús, su muerte y su resurrección. Eso es lo que vivimos en la procesión y en cada actividad de estos días”, explicó.

Motivaciones personales y peticiones de los fieles

Además de la organización, en el templo se recogieron testimonios sobre las motivaciones personales que llevan a los fieles a participar cada año. Las intenciones, según indicaron, forman parte central de la experiencia.

Lupe sostuvo que cada persona llega con pedidos específicos. Mencionó que las solicitudes se relacionan con salud, situaciones familiares y necesidades personales.

“Cada uno lleva lo que tiene en el corazón. Puede ser un enfermo, una dificultad en la familia o cualquier situación. Todo eso se pone en oración durante la procesión”, indicó.

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Agregó que, en su caso, las peticiones incluyen su entorno cercano y otras personas que requieren apoyo espiritual. Señaló que la oración se extiende más allá del círculo familiar.

“Yo pido por mi familia, pero también por quienes no conozco. Hay personas que necesitan oración y uno ora por ellas, aunque no las vea. Eso también es parte de la fe”, manifestó.

La fe inquebrantable y el compromiso colectivo

Otros asistentes, como Gloria Guamán, coincidió en que la procesión es un espacio para canalizar estas intenciones. Indicaron que, además de los pedidos personales, se incluyen solicitudes generales vinculadas con la comunidad.

Durante el recorrido, se prevé que los participantes realicen oraciones en cada estación. En esos momentos, se integran las intenciones individuales con las peticiones colectivas.

Guamán explicó que su participación responde a un compromiso sostenido en el tiempo. Señaló que, con el paso de los años, su forma de vivir la procesión ha cambiado, aunque mantiene la misma motivación.

“Antes hacía todo el recorrido completo. Ahora lo hago hasta donde puedo, pero con la misma fe. Lo importante es estar y acompañar”, indicó.

También se refirió al sentido de las peticiones. Señaló que, en su experiencia, la oración no debe condicionarse a resultados inmediatos.

“Uno pide, pero también confía. No siempre la respuesta es inmediata, pero se mantiene la fe. Eso es lo que se vive en estos días”, expresó.

Los organizadores indicaron que la participación se mantiene abierta para quienes deseen integrarse. Confirmaron que en los próximos días se ajustarán detalles del recorrido y la distribución de los grupos.

En el templo, las actividades continuarán con la preparación de las estaciones y la coordinación final de la procesión. Se prevé que la convocatoria reúna a residentes de distintos sectores del norte de Guayaquil. (I)