Con más de cinco décadas de fe a cuestas, Rosa Garcés volvió un año más a la procesión, aunque esta vez con algunas limitaciones físicas que han cambiado su forma de participar.
“Yo vengo desde hace 18 años, ahora tengo 62 y creo que aún tengo muchísimos años más por venir y elevar mi corazón a Dios”, cuenta.
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Junto con su hija llegaron al santuario del Cristo del Consuelo antes del amanecer.
A paso lento, pues una afección en la rodilla ahora le impide moverse con facilidad.
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Cada paso, sin embargo, ahora tiene un significado más fuerte por su lucha por mejorar. “Algo maravilloso, de verdad... uno le da gracias a Dios que tiene a su familia, que en medio de todo tiene salud”, dice. Para ella, lo esencial sigue siendo lo mismo: “Que mis hijos estén bien, que estemos sanos”.
Este año, su pedido se enfoca en lo más cercano: “La salud, el amor a la familia y estar unidos todos”.
También hay un pedido de sanación por su dolor en la pierna. A eso se suma la salud de su esposo. “Lo tengo un poco delicado... anda con problema de la próstata”, comenta.
Rosa es madre de cuatro hijos, una mujer y tres varones, y abuela de nueve nietos, con uno más en camino. Este año, además de pedir, también agradece. “Tuve dos nietos que vinieron en este año y vinieron sanos y salvos”, dice con regocijo.
La fe es el motor que la mantiene presente cada año. “Tengo una fe infinita en mi Dios, algo maravilloso se siente cuando uno viene, el corazón se le hace agüita”, manifiesta.
Ella vive en el Guasmo sur y en esta ocasión llegó en vehículo hasta un punto cercano. Aunque este año no completará el recorrido, permanecerá cerca de la imagen y observando a otros familiares que continúan la caminata con sus intenciones.
Su hija, quien la acompañó en la procesión, se puso de rodillas y avanzó unos metros dentro del santuario y en la calle para demostrar su fe. “Es nuestra muestra de fe más grande”, menciona.
La procesión del Cristo del Consuelo
La procesión arrancó a las 07:20 presidida por el cardenal Luis Cabrera y el párroco del santuario del Cristo del Consuelo, Reinel Garzón.
Cabrera resaltó: El vía crucis “es una actualización del misterio pascual en nuestra vida y que abre al camino del perdón de la misericordia y perdón”.
“La cruz de Cristo no es ajena, es actual. Nos recuerda que no hay herida que Dios no pueda sanar, que no hay división que él no pueda transformar”, agregó.