Tatiana Coronel ocupa el cargo de alcaldesa subrogante desde febrero tras la detención de Aquiles Alvarez, quien permanece en la Cárcel del Encuentro por tres investigaciones judiciales en su contra.
La medida, que fue aprobada dentro del Concejo Cantonal el pasado 26 de marzo, ha tenido reparos por parte de ciertos ediles. De hecho, dos de ellos solicitaron en el último mes a la Procuraduría y la Contraloría una explicación legal a la designación.
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El contexto de la alcaldía subrogante
Para el director del Observatorio de Políticas Públicas de Guayaquil, Manuel Macías, la actual coyuntura en la Alcaldía no solo se limita al plano institucional, pues se conjuga con el escenario electoral.
Cita a 2026 como un año clave para la ciudad, con efectos que podrían extenderse incluso hasta la próxima administración.
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“Este año es particularmente importante porque termina siendo, en términos reales, el último en el que puede ir trabajando el alcalde o alcaldesa a cargo”, detalla.
Según su visión, lo que se planifique en estos meses (planes, programas, proyectos y presupuesto) impactará tanto en este año como en el siguiente, cuando ya esté en funciones la nueva autoridad.
Macías explicó que esto se debe a que el siguiente año se manejará un presupuesto prorrogado, atado a lo que se defina ahora. “Lo que se hace este año es importante para el último año del alcalde como para el primero del nuevo alcalde”, advierte.
Impacto de la planificación actual en 2026
En ese contexto, la inestabilidad actual genera preocupación. Esto a pesar de que la administración subrogante mantenga cierta continuidad.
“Hay programas, planes en marcha, pero también está esta disyuntiva que ya tiene un tinte electoral”, indica el director, quien añade que el escenario actual también dificulta mantener el enfoque en la gestión pública.
A esto, además de la subrogación, se suman cambios internos en la administración.
Cambios internos y preocupación ciudadana
Para Macías, los cambios de directores o renuncias “afectan a las políticas públicas y a la gestión institucional”. Por ejemplo, no habría claridad en “cuál es el interlocutor”, por lo que se han dejado en pausa convenios, proyectos e iniciativas conjuntas.
Por parte de la ciudadanía, precisa el director del Observatorio, la preocupación se centra en que se llegue a afectar los servicios que ofrece la corporación municipal.
La alcaldesa subrogante, en ese contexto, ha sostenido que tiene “una responsabilidad con la ciudad: seguir con los servicios, continuar atendiendo los parques”. Así lo ratificó en la sesión del pasado 26 de marzo.
El margen de acción de la administración actual
Frente a este escenario, para el Observatorio de Políticas Públicas de Guayaquil, el margen de acción de la administración actual es limitado. “Lo máximo que pueden hacer es darle estabilidad institucional y enfocarse en la planificación”, señala Macías, especialmente en el periodo entre abril y septiembre, cuando se definen las bases del presupuesto y los programas del próximo año.
“Deben mantener el flujo de actividades, pero también enfocarse en la planificación”, agrega.
Más allá de nuevas obras o proyectos innovadores, el reto inmediato es sostener la gestión y dejar encaminadas las bases para la siguiente administración. (I)