El movimiento en la Terminal Terrestre de Guayaquil cambió de ritmo. La aplicación del toque de queda obligó a recortar salidas y reorganizar turnos, sobre todo en la noche.

La medida rige del 3 al 18 de mayo, entre las 23:00 y 05:00. Se aplica en Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos, El Oro, Pichincha, Esmeraldas, Santo Domingo de los Tsáchilas y Sucumbíos, y cuatro cantones.

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La medida no solo restringe la movilidad nocturna, sino que también dispone la suspensión de tres derechos fundamentales: la libertad de tránsito, la inviolabilidad de domicilio y la inviolabilidad de correspondencia.

En ese escenario, las cooperativas coinciden en que el mayor golpe está en las horas nocturnas, cuando se concentraba el flujo de pasajeros.

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María Fernanda Albán, de Trans Esmeraldas, explicó el ajuste. “Durante la noche es cuando más carros salen. Ahora cesamos operaciones más temprano, a las 14:30 es el último turno”, dijo.

Los viajes hacia Esmeraldas pueden durar entre nueve y doce horas. Esto hace que varias unidades no logren completar su trayecto sin entrar en el horario restringido.

Según Albán, cada bus lleno genera cerca de $ 700. Con la suspensión de hasta doce frecuencias, la pérdida diaria alcanza unos $ 8.400. En quince días, bordea los $ 126.000.

Como alternativa, buscan concentrar la operación en el día. “Aquí de la terminal los turnos salen cada hora, pero se puede incrementar a cada media hora”, indicó.

En la cooperativa Zaracay la situación es similar. Darwin Paredes detalló el impacto en rutas hacia Santo Domingo, Quito, Manta y Esmeraldas.

“Nuestro último turno sale a las 18:10, y están llegando a sus destinos sobre la hora, casi 22:30. Son cerca de $ 2.000 diarios que se pierden”, afirmó.

Paredes recordó que en restricciones anteriores hubo unidades detenidas en carretera hasta que se levantó el horario.

En rutas cortas, el efecto es menor. Javier Goya, de la cooperativa Vinceñas, señaló que solo una frecuencia será cancelada. “La primera frecuencia que sale a las 05:10 la cancelaremos, esa no va a salir. Y la última salía máximo 18:10”, dijo.

El flujo de pasajeros, explicó, se mantiene en horarios laborales: mañanas hacia Guayaquil y tardes de retorno.

En destinos hacia El Oro, la cooperativa Ecuatoriano Pullman prevé suspender doce frecuencias dentro del horario restringido.

Impacto en servicios ejecutivos y furgonetas

El impacto también alcanza a servicios ejecutivos y furgonetas privadas. En Vance Premium, que cubre la ruta Guayaquil-Cuenca, el ajuste se concentra en la madrugada.

Viviana Peña, trabajadora de la empresa, explicó el nuevo esquema. “El último carro sale a la siete de la noche. En la madrugada no hay viajes. Con el toque de queda salimos desde las 6:00; antes salíamos desde las 4:00”, dijo.

La eliminación de esas salidas implica pérdidas directas. “Perder ese viaje representa unos $ 150 diarios durante quince días”, afirmó.

Peña agregó que también se afecta el servicio complementario. “Hacemos (viajes) privados y encomiendas. En la madrugada ya no se pueden atender esos viajes urgentes”, indicó.

En la empresa Alianza, que también opera hacia Cuenca, se eliminaron dos turnos clave: el de las 04:00 y el de las 05:00.

“El primer carro ahora sale a las 05:30. Cada carro representa una pérdida de $ 180”, indicaron.

Medidas y recomendaciones de la Fundación Terminal Terrestre

En medio de este escenario, el Municipio informó ajustes en la operación de las terminales. Según la Fundación Terminal Terrestre de Guayaquil, los horarios se adecuan a las disposiciones del Gobierno.

Además, la fundación ha exigido a cada cooperativa que cada bus porte su revisión técnica y matrícula actualizada, y que se informe en las boleterías a los usuarios sobre los horarios de partida, para evitar que los buses operen durante el toque de queda.

La Terminal Terrestre de Guayaquil atenderá de 05:00 a 21:00. Las terminales municipales de Pascuales y Costa operarán de 06:00 a 21:00.

Además, se exhortó a las cooperativas a cumplir las disposiciones y garantizar una movilidad ordenada. También se recomendó a los usuarios planificar sus viajes y verificar horarios con anticipación. El nuevo esquema reduce la actividad nocturna y traslada la demanda al día. (I)