En el centro de Guayaquil, caminar por varias de sus calles implica esquivar piezas sueltas, desniveles y restos de suciedad acumulada entre los adoquines y porcelana que forman parte de las aceras peatonales. Un recorrido permitió evidenciar cómo el deterioro se repite en distintos tramos de alta circulación.

En la calle Víctor Manuel Rendón, el piso concentra uno de los mayores niveles de afectación, con al menos 10 tramos afectrados y cerca de 20 jardineras dañadas en un mismo segmento, lo que deja superficies irregulares a lo largo de la acera.

Publicidad

En este punto, las rampas destinadas para personas con discapacidad presentan desgaste y roturas, lo que limita su uso en un espacio donde el tránsito peatonal es constante.

Durante un recorrido en este sector, se registró el paso de personas en silla de ruedas que avanzaban con apoyo de familiares, reduciendo la velocidad para evitar afectaciones en las ruedas, así como adultos mayores que se movilizan con bastón y personas con discapacidad visual que recorren el tramo con cautela.

Publicidad

Aunque los peatones ajustan su forma de caminar para continuar su trayecto, el estado del piso condiciona el desplazamiento en varios puntos.

Elvis Mena, comerciante del sector, señaló que el deterioro no es reciente y que se ha extendido con el paso del tiempo. “Eso, a medida que van pasando las máquinas de lavar los adoquines, los rompe. Yo me imagino que es por el uso”, explicó, al referirse a las posibles causas del daño. Añadió que en el lugar se han registrado caídas de personas que no logran esquivar los desniveles.

Deterioro en otras calles principales

Por la calle García Avilés se observan piezas fracturadas y bloques que han perdido su alineación original, generando diferencias de nivel en el piso.

A medida que se avanza hacia la intersección con la avenida 9 de Octubre, el problema se mantiene en distintos puntos del cruce, obligando a peatones a modificar su paso para evitar tropiezos.

Marlene Contreras, quien trabaja en la zona, dijo que en el centro hay aspectos descuidados.

“Espero las cosas mejores, porque no solo es que este rota la calle, también hay polvo y quieran o no se ve feo”, finaliza.

Más adelante, en la intersección de Chimborazo y Luque, el patrón se repite, con adoquines fisurados y desprendidos, además de suciedad acumulada entre las juntas.

En los cruces de Luque con Aguirre y Escobedo, se identifican espacios expuestos en la superficie y piezas ausentes, lo que deja vacíos en el piso que interrumpen la continuidad del adoquinado.

A lo largo del recorrido, el estado del piso no impide la circulación, pero sí condiciona la forma en que las personas se movilizan, obligando a reducir la velocidad o cambiar de trayectoria en tramos específicos. En zonas con mayor desgaste, los peatones optan por bordear los sectores más afectados o avanzar con mayor cuidado para evitar caídas.

Respuesta del Municipio de Guayaquil

Este medio consultó al Municipio de Guayaquil sobre la situación, y la entidad indicó que el caso ya fue puesto en conocimiento del área de Obras Públicas para su atención.

El deterioro del adoquinado y porcelana se mantiene visible en varios puntos del centro, en calles donde la circulación peatonal es constante durante el día. (I)