Durante quince días, ciudadanos de Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo de los Tsáchilas estuvieron bajo un toque de queda que regía de 23:00 a 05:00, hasta este 30 de marzo.
La medida fue tomada por el Gobierno como parte de un plan de seguridad que busca golpear directamente a las estructuras criminales y sus economías ilegales.
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Más de 1.200 aprehendidos en 14 días del toque de queda
Durante este periodo, el Bloque de Seguridad ejecutó una serie de operativos que permitieron la captura de cabecillas y la destrucción de objetivos militares, entre otros resultados.
Para estas acciones se desplegaron más de 75.000 agentes, entre policías y militares, en las cuatro provincias donde se aplicó la restricción. Las detenciones superaron las mil personas, por causas que incluyen incumplimiento del toque de queda y delitos.
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Entre las acciones se incluyeron puntos de control en sitios estratégicos de las localidades intervenidas, mientras autoridades han remarcado que se evidencia un descenso de los crímenes en el país.
Para los guayaquileños, el fin del toque de queda marca un alivio y también expectativas de que el despliegue persista con acciones similares.
Comerciantes que dependen de la actividad nocturna señalaron que, aunque comprendían la medida, la limitación de horarios alteró su trabajo y esperan ahora recuperar su ritmo habitual.
Javier Cuesta tiene un negocio de venta de cangrejos en las calles Los Ríos y Colón, en el centro de Guayaquil.
Expresó sentirse más tranquilo y espera que a partir de la noche de este lunes pueda empezar a recibir el número de clientes que tenía habitualmente.
“Nos sentimos aliviados. Aunque estuvo bien el toque de queda, ahora vamos a esperar que venga toda esa gente que venía para recuperar las horas perdidas”, expresó el comerciante.
La noche del domingo, la restricción aún se mantenía, por lo que, en comparación con un domingo habitual, el sitio no registraba la misma afluencia y estaba lejos de estar “a full”, dijo Cuesta.
Este cangrejal fue uno de los negocios en Guayaquil que modificaron sus horarios de apertura y cierre para cumplir con la medida.
Daisy Guerrero estaba en ese sitio comiendo cangrejos con su hermana. Llegaron desde la 24 y la C, en el Suburbio de la ciudad, y se disponían a regresar a su casa antes del inicio del toque de queda.
“Ya no va a tocar ir corriendo a la casa. Ahora se puede andar con más tranquilidad”, comentó ella, al mencionar que este domingo sería la última noche bajo la restricción.
Con el fin de la medida, ella manifestó sentirse más tranquila, ya que eso le permitirá retomar su trabajo con normalidad. La mujer es comerciante de abastos en su sector.
“Como nosotros vendemos hasta tarde, nos tocaba cerrar temprano, por lo que no hay mucho movimiento. Pero ya esperemos mañana normalizar los horarios”, comentó.
Maigualida Rodríguez es venezolana y lleva casi cinco años dedicada a la venta de comida rápida en sectores de Guayaquil.
Explicó que su negocio rinde mejor en horas de la noche y que la mayoría de sus clientes suele acudir pasadas las 22:00.
Con el toque de queda tuvo que modificar sus horarios de atención y afirmó que esto afectó sus ventas.
Ahora, con el fin de la medida, se siente más tranquila, dijo. “Por una parte, hay que recuperar lo perdido. Y, por otro lado, fue importante el toque de queda para la seguridad de las personas”, concluyó. (I)