Controles puntuales sorpresivos en distintos tramos de vías de la red principal del Ecuador realizan elementos de la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE). En algunos se revisa que buses y a automotores livianos y sus conductores tengan la documentación en regla.

Pero también algunos de esos controles son de velocidad. Algunos de ellos a pocos metros de un radar fijo, de aquellos que están instalados en las diversas carreteras. Dichos controles causan malestar y quejas de conductores por las multas que recibieron por parte de agentes de la CTE. Otros dicen que les habrían pedido valores para no citar.

Carlos L. viajó hacia Salinas la mañana del pasado domingo 3 en compañía de su esposa y su pequeño hijo.

Comentó que a la altura del kilómetro 84 se percató de que estaba instalado un radar en el parterre central de la vía, confundiéndose entre varias plantas.

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“Metros más adelante me paró un vigilante de la CTE para decirme que iba a 120 km/h cuando por mi hijo pequeño no puedo ir a más de 100. No fue grosero, me enseñó una tablet con la foto de mi vehículo, y me dijo que la multa era del 30 % del sueldo básico y seis puntos menos. Le dije que no vi ninguna señalización del radar y me dijo que eso salía reflejado”, contó el ciudadano.

Luego de varios minutos, el uniformado le habría pedido la mitad de la multa para dejarlo ir, a lo que el conductor accedió. “No quería tener problemas”, dijo el conductor.

En otras zonas de la vía a la costa también se registraron operativos por radar. Por ejemplo, cerca de las 13:00 de ese domingo, en el kilómetro 77 de la vía Progreso-Playas, a la altura de Río Hondo, una cámara radar había sido colocada detrás de una señalética, junto a un puente en dicha zona.

En el carril contrario, una persona sobre un vehículo sin su placa trasera custodiaba el artefacto.

Cerca de las 13:00 del domingo 3, en el kilómetro 77 de la vía Progreso-Playas, a la altura de Río Hondo, una cámara radar había sido colocada detrás de una señalética. En el carril contrario, un vehículo custodiaba el artefacto. Metros más adelante y luego de una bajada esperaban cinco vigilantes para multar a los conductores. Foto: Carlos Barros.

Unos 300 metros más adelante, y luego de una bajada, había un grupo de cinco vigilantes con otro radar y con la señalética que indicaba la ubicación de este artefacto.

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En ese sitio, los uniformados también mostraban fotos a choferes sobre sus vehículos y un supuesto exceso de velocidad. Las quejas se replican en los conductores que optaron por viajar en feriado y quienes circulan día a día.

A Washington Peñafiel también varios vigilantes le hicieron detener la marcha de su vehículo cuando viajaba junto con su familia el martes 29 de diciembre hacia Santa Elena.

Explicó que en el tramo entre Zapotal y el desvío a San Pablo están ubicados varios radares estáticos (de paneles), por lo que los conductores no pueden exceder los límites de velocidad pues dichos paneles avisan el kilometraje.

“Pero en las bajadas de esa carretera, donde obviamente por ser bajada el carro a veces suele coger más velocidad, están escondidos vigilantes de la CTE con radares móviles y un kilómetro más adelante estaban (el martes 29 de diciembre de 2020) como cuatro agentes en la carretera que hicieron detener en el momento la marcha de varios carros. Me dijeron que eran del Operativo Radar y que el radar me cogió a 106 km de velocidad (cuando en los paneles estáticos no pasaba de 96). Me pidieron documentos, vieron a todos los miembros de mi familia que iban atrás y me dijeron que me iban a bajar 6 puntos a la licencia y a poner multa por exceso”, contó Peñafiel.

Narró que otros conductores se bajaron de los carros para hablar con los vigilantes y luego siguieron su marcha.

“Yo esperé en el carro el papel o notificación de la multa, pero no me dieron. Luego, y antes de irme, les pregunté por la notificación y me dijeron que solo me iban a poner a la placa para no bajarme los puntos en la licencia”, manifestó.

Contó que durante la última semana revisó en las páginas web de la CTE y de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT), pero no estaba subida la supuesta multa. Agregó que incluso estaba imposibilitado el acceso al portal de la CTE.

“Así no hay ni cómo ir a impugnar. Creo que esos radares no están bien calibrados porque en los estáticos arrojan una velocidad incluso inferior a la de mi tablero, mientras que en el radar móvil escondido sale otra lectura”, indicó él.

Contó que a un familiar que sí iba más rápido en otro carro y que viajaba a la misma hora y hacia el mismo destino, el radar escondido no lo detectó.

“Él luego nos dijo que él sí iba a exceso, pero que no lo pararon en ese mismo momento que nos pararon a nosotros. No es justo”, reclamó.

En la vía Guayaquil-Portoviejo, ya en Manabí, hay tramos donde se ubican radares cada día. Uno de estos es en el tramo Jipijapa-La Pila. En una bajada cerca de La Pila se coloca el aparato entre los matorrales y una persona sin uniforme lo cuida, sentada en una silla plástica atrás del monte.

También en las vías Guayaquil-Balzar-El Empalme, Guayaquil-Machala, Babahoyo-Quevedo-Santo Domingo se han dado estos casos.

La CTE indicó que los operativos de control de velocidad a través de los radares móviles ubicados en ocho provincias del país dejaron 319 citaciones elaboradas y 99 citaciones por imágenes captadas.

A inicios de diciembre, directivos de la CTE dijeron que estaban suspendidos los operativos sorpresa. Para esta nota, se buscó, sin éxito, la versión del organismo sobre estos casos. (I)