Luego de 14 semanas buscando el cuerpo de su esposo, finalmente Silvia Guzmán lo retirará mañana en el Laboratorio de Criminalística, en la Policía Judicial, en el suburbio. Félix Merchán, de 42 años, murió el pasado 1 de abril en el hospital del Guasmo, en el sur.

Ella recordó que con él buscaron asistencia en clínicas, pero no pudo ingresar y fueron a ese hospital del Ministerio de Salud a pesar de que estaba abarrotado. Allí solo lo pusieron en una silla, pero no le dieron oxígeno hasta que ella lo vio dejar de respirar. Luego le indicaron que el cuerpo tenía que estar en un contenedor para almacenar a las víctimas mortales del COVID-19 mientras ella hacía los trámites mortuorios.

Allí pasaron semanas y por más que peregrinó porque se le entregue el cuerpo, no hubo respuesta. Al igual que Silvia, decenas de familias sufrieron por no tener noticias sobre los cadáveres que se extraviaron a causa de una incorrecta manipulación en morgues y contenedores en hospitales como del Guasmo; y el Teodoro Maldonado Carbo y Los Ceibos, del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

La entrega de estos cuerpos se realiza desde el pasado lunes luego de que la Defensoría del Pueblo resolvió que el Servicio Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses y el Laboratorio de Criminalística de la Policía Nacional entreguen los cadáveres hallados a la fecha a sus familiares para la inhumación.

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Freddy Herrera, coordinador de Medicina Legal de esa institución, explicó que la entrega empezó el pasado lunes con 17 cadáveres, ayer fueron 14 más. Y para hoy y mañana se prevén entregar 12 y 14, respectivamente.

Detalló que el protocolo que ellos elaboraron consiste en que luego de haberse comprobado la identidad, se coordina con la familia para que con ayuda de personal de una funeraria retiren el cuerpo con todas las medidas de bioseguridad y que este vaya directo a la inhumación.

Silvia contó que hace unos días agentes se contactaron para indicarle que a las 08:00 de mañana podría ir con funerarios para sacar el cadáver y llevarlo a enterrar para darle el tan anhelado “último adiós” que en su caso, lo harán en el cementerio del suburbio.

Herrera explicó que la semana pasada se coordinó con las familias y que algunas de ellas se acogieron a que el Gobierno pueda enterrar a los cuerpos ya que no cuentan con los recursos para hacerlo.

Ese fue el caso de la familia de María, una de las fallecidas en la última semana de marzo en el hospital Los Ceibos. Ella ingresó con su hijo por emergencia, sin embargo, ninguno de los dos pudo resistir a la agresividad del virus y fallecieron a los pocos días. Solo el cuerpo de ella quedó extraviado, contó su familia.

Añadió que la semana pasada recibieron la llamada de Medicina Legal e hicieron los trámites para que se encarguen de la inhumación.

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Herrera explicó que este grupo de cuerpos que se entregan a familiares fueron reconocidos por el método antropológico. Y que aún quedan unos 100 cuerpos más que deben ser reconocidos por el método de ADN, como última instancia.

“Ya mañana (hoy) se hace la toma de muestra de las últimas familias y luego se inicia otro proceso que es el de cotejamiento de la información para poder identificar a estos cuerpos que aún permanecen en el Laboratorio”, explicó.

Ayer familiares con ramos de flores estaban afuera de la PJ a la espera de retirar el cuerpo. Algunos contaron que se sienten muy afectados por este proceso.

Otra de las resoluciones de la Defensoría del Pueblo fue que el MSP dé asistencia psicológica a estas familias. Y que los hospitales del MSP y del IESS ofrezcan disculpas públicas por la vulneración de derechos en el mal manejo de los cadáveres en hospitales y que se brinde capacitación al personal de esas áreas para que circunstancias así no se vuelvan a repetir. (I)