Es un lugar histórico en el centro de Guayaquil, donde hace casi doscientos años se fraguó la rebelión independentista del 9 de Octubre de 1820. En la avenida Malecón Simón Bolívar y la calle Elizalde, donde actualmente funciona un parqueadero, anteriormente estaba la casa de José de Villamil.

Aquel episodio de valor histórico se materializó en el monumento de la Fragua de Vulcano levantado en la plaza de la Administración, uno de los sitios turísticos más concurridos del Puerto Principal que se apresta a conmemorar su bicentenario de independencia.

La pandemia del coronavirus ha alterado esta rutina.

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La madrugada de cada 9 de octubre, en el marco de los festejos de independencia, al pie del monumento se cumple el Saludo a la Aurora Gloriosa, un homenaje que organiza la fundación Bienvenido Guayaquil con el aval del cabildo, hace más de una década.

En la época de Navidad, la Fragua de Vulcano permanece iluminada y rodeada de figuras grandes con las que se recrea el pesebre donde nació Jesús. Se torna así en una parada obligatoria para los turistas extranjeros que hacen recorridos guiados en la urbe porteña.

En la Enciclopedia del Ecuador de Efrén Avilés Pino (+) se relata que en la casa de José de Villamil, el 1 de octubre de 1820, con el pretexto de una fiesta que reunió a varios personajes, empezó la conspiración contra el yugo español.

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A ese encuentro fueron invitados quienes coincidían con los ideales independentistas, entre ellos, José Joaquín de Olmedo, Gregorio Escobedo, el doctor Luis Fernando Vivero, Francisco de Paula Lavayen, José Rivas, Manuel de Fajardo, José Correa, Vicente Ramón Roca, Diego Noboa, Antonio y Francisco Elizalde, entre otros patriotas, más los militares venezolanos León de Febres Cordero, Luis Urdaneta y Miguel de Letamendi, narra el libro.

Esos tres últimos integraban el batallón Numancia, pero habían sido separados porque simpatizaban con las ideas de independencia. Por ello, estaban de paso por Guayaquil.

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Según historiadores como Melvin Hoyos, a principios de 1820 entre los guayaquileños ya había afanes de libertad que se ponían de manifiesto en reuniones en casas y en las calles. Todo se manejaba con cuidado, para evitar que se enteraran las autoridades españolas.

En casa de Villamil, mientras las parejas bailaban animadamente en el salón principal, José de Antepara fue reuniendo discretamente, en una habitación apartada, a varios patriotas que ya habían manifestado sus deseos de libertad.

En este encuentro “nació la revolución del 9 de Octubre de 1820, que dio la independencia a Guayaquil y abrió las puertas de la libertad a todos los pueblos de Quito”, señala el texto de Avilés Pino.

¿Por qué el nombre de la Fragua de Vulcano?

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Según la Empresa Pública Municipal de Turismo y Promoción Cívica, esta reunión fue llamada la Fragua de Vulcano por el propio Antepara, en una analogía con el dios romano del fuego y del metal que hacía y deshacía los yugos y cadenas.

Este episodio de la historia nacional ha sido recreado en obras musicales que se presentan cada 9 de octubre.

Al igual que muchos otros capítulos trascendentes, la Fragua de Vulcano se perennizó en la plaza de la Administración con un monumento inaugurado el 25 de julio de 2005, a propósito de recordarse un año más del proceso fundacional del Puerto Principal. Allí cada año se expresa civismo y amor a la ciudad.

Fernando Mancero: "El Saludo a la Aurora Gloriosa rememora el amanecer del 9 de octubre, la libertad"

"La fundación Bienvenido Guayaquil hace este evento siempre con la idea, y eso fue desde el principio, de fomentar o poner una alternativa más cívica, más que festiva, a la celebración del 9 de octubre.

Consideramos que está bien celebrar, como se ha hecho todos los años, las fiestas octubrinas, dada la trascendencia nacional e internacional del acontecimiento, pero pensamos que le faltaba un fondo más cívico.

Basados en esto es que se ideó esta celebración conocida como el Saludo a la Aurora Gloriosa. Representa rememorar el amanecer del 9 de octubre en que amanecimos libres. Representa, además, por el hecho de que las personas para poder llegar a este evento que es a las 05:00 se tengan que despertar por lo menos a las 04:00, entonces, es un sacrificio que hace el ciudadano para asistir.

El hecho de que Guayaquil se haya liberado y haya puesto sus puertos y su economía al servicio de la libertad del Ecuador y de América realmente es angular en la liberación de Sudamérica”.

Datos

  • Esta obra escultórica fue inaugurada el 25 de julio de 2005, en el centro.
  • Simboliza un encuentro discreto en el que se ideó la rebelión contra el yugo. (I)