Por cómo se la ve hoy, parecería que nunca pensó en acabar con su existencia, pero así pasó, “llegó a pedirme que le compre una ampolla para quitarse la vida porque sus dolores eran muy fuertes, si uno se queja por un dolor en el pie o por cualquier cosa, imagínese cómo pasaba ella con el dolor de sus órganos vitales, el bazo, el hígado, riñones, los huesos”, recuerda Jorge Reinoso (49 años), esposo de Rosa Murillo (42), quien padece la rara enfermedad de Gaucher.

















