La posible retirada de los cuatro submarinos SSGN de la clase Ohio a partir de 2026 plantea un problema serio para la potencia de fuego naval de Estados Unidos. Cada uno puede transportar hasta 154 misiles Tomahawk, por lo que su salida significaría la pérdida de cientos de estas armas de largo alcance.

De acuerdo al portal 1945, el analista militar Kris Osborn advierte que la Armada podría enfrentar una brecha significativa en su capacidad de ataque, aclarando que conflictos recientes y escenarios como la operación militar estadounidense en Irán evidencian que los ataques masivos de precisión siguen siendo esenciales en las guerras modernas.

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En ese sentido, los misiles Tomahawk cruise missile son clave en estas operaciones porque pueden cambiar de rumbo en pleno vuelo, atacar objetivos móviles y alcanzar blancos a gran distancia. Por ello, suelen ser las primeras armas utilizadas para destruir centros de mando, infraestructura crítica y otras posiciones estratégicas.

Foto: USUARIO

Ante el retiro de los SSGN, la Armada de Estados Unidos apuesta por los submarinos Virginia-class submarine Block V equipados con el Módulo de Carga Útil Virginia (VPM). Esta sección adicional incrementa su capacidad de misiles de 12 a unos 40 Tomahawks por submarino.

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Sin embargo, incluso con esta mejora, la transición tardará años en igualar el volumen de fuego que hoy proporcionan los cuatro submarinos Ohio, por lo que algunos expertos plantean extender la vida útil de estas plataformas para evitar un vacío estratégico.

El principal obstáculo es el desgaste de los buques, ya que varios llevan décadas en servicio desde los años ochenta.

Aun así, mantenerlos operativos podría garantizar suficiente potencia de fuego naval mientras llegan más submarinos de la clase Virginia, especialmente ante posibles conflictos con potencias como China o Rusia.

(I)

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