Estados Unidos busca recuperar terreno en la carrera hipersónica con el programa ARMD , desarrollado por el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea (AFRL, por sus siglas en inglés) junto a Ursa Major.

De acuerdo a Popular Mechanics, este proyecto apunta a crear misiles rápidos, asequibles y escalables para los conflictos del futuro.

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En una reciente prueba, el demostrador ARMD alcanzó velocidades supersónicas, superando la barrera del sonido, un avance clave para evolucionar hacia capacidades hipersónicas, es decir, velocidades superiores a Mach 5.

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El programa pretende validar rápidamente tecnologías mediante pruebas en vuelo, priorizando resultados prácticos sobre ensayos en tierra, de modo que, en apenas un año, el concepto ha demostrado viabilidad y continuará con nuevos lanzamientos antes de su madurez operativa.

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Foto: Ursa Major

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Uno de los elementos centrales es el motor Draper, que combina lo mejor de los combustibles sólidos y líquidos y da a este sistema la posibilidad de ofrecer tanto almacenamiento prolongado como capacidad de maniobra, gracias al uso de propelentes no tóxicos como peróxido de hidrógeno y queroseno.

A diferencia de otros sistemas, Draper permite propulsión incluso durante la fase de planeo, lo que mejora la capacidad del misil para adaptarse a distintas condiciones de vuelo; además, su diseño lo hace menos dependiente de la altitud o la velocidad del aire, aumentando su fiabilidad.

Aunque aún no se conocen sus costos, el enfoque en la asequibilidad es crucial frente a amenazas más baratas como drones.

Con ARMD, Estados Unidos no solo busca un misil, sino una solución masiva y disuasiva que podría redefinir su posición en la competencia militar global.

(I)

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