El futuro USS John F. Kennedy (CVN-79), segundo portaaviones de la clase Ford de la Armada de Estados Unidos, ha comenzado oficialmente sus primeras pruebas en el mar, un paso clave tras años de retrasos. En este sentido, la Marina estadounidense prevé recibir el buque en 2027, convirtiéndolo en una incorporación estratégica muy esperada.

De acuerdo al portal The War Zone, la empresa Huntington Ingalls Industries confirmó que el portaaviones zarpó desde Newport News, Virginia, para comenzar estas evaluaciones iniciales, al tiempo que destacó que es un hito importante, ya que por primera vez se pondrán a prueba en condiciones reales sistemas esenciales del buque, resultado del trabajo conjunto de constructores, proveedores y tripulación.

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USS John F. Kennedy | Foto: Cortesía X @WeAreHII

¿Qué cambios se esperan en el Kennedy con respecto al Ford?

Todavía no se sabe a ciencia cierta el nivel exacto de equipamiento con el que navega, pero se espera que el Kennedy llegue con diferencias notables respecto al Gerald R. Ford, el primero de la clase. Tal vez el cambio más relevante es la incorporación del radar AN/SPY-6(V)3, que sustituye al problemático Radar de Doble Banda usado en el Ford, además de otras modificaciones visibles en la estructura de la isla del buque.

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El programa del Kennedy ha estado marcado por modificaciones constantes en su calendario, y es que, si bien fue encargado en 2013, botado en 2019 y se planeaba su entrega en 2022, exigencias del Congreso, ajustes en capacidades como el soporte para cazas F-35C y la necesidad de completar trabajos adicionales llevaron la fecha hasta marzo o incluso julio de 2027, según informes de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés).

Parte de estos retrasos ocurrieron por problemas persistentes con los sistemas críticos, como los Elevadores de Armas Avanzados (AWE), el Equipo de Detención Avanzado (AAG) y el sistema EMALS de catapultas electromagnéticas. Aunque la Armada asegura que ha habido avances, la disponibilidad de materiales y la escasez de mano de obra en astilleros siguen afectando los plazos y elevando los costos.

Se estima que el costo del Kennedy ha incrementado de unos 11.300 millones de dólares a más de 13.196 millones, mientras que futuros portaaviones podrían llegar alos 15.000 millones.

Para la Marina sigue siendo prioridad la expansión de la clase Ford para reemplazar los envejecidos Nimitz, especialmente porque la flota podría reducirse temporalmente a 10 portaaviones, cifra que estaría por debajo del mínimo legal de 12. (I)

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