El sistema láser LOCUST, desarrollado originalmente por BlueHalo y actualmente en manos de AeroVironment, ha quedado en el centro de la polémica. Esto, tras su presunta participación en los hechos que llevaron al cierre temporal del espacio aéreo en El Paso.

De acuerdo con reportes citados por Reuters, esta arma de energía dirigida, perteneciente al Ejército de Estados Unidos, habría sido clave en la cadena de decisiones que derivaron en la imposición de restricciones de vuelo, por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) en un contexto marcado por amenazas aéreas en la frontera sur.

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Varios medios detallaron que el uso de un sistema antidrones, basado en láser, influyó directamente en la determinación de la FFA de limitar temporalmente el tráfico aéreo. Aunque el Comando Norte de Estados Unidos evitó hacer comentarios oficiales, fuentes citadas identificaron específicamente al sistema LOCUST como el equipo desplegado.

En ese sentido, el incidente ha puesto bajo escrutinio la coordinación entre agencias civiles y militares en territorio estadounidense, reseña The War Zone.

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El arma fue vista previamente en entrenamientos realizados en Fort Bliss, donde personal asignado a la Fuerza de Tarea Conjunta Frontera Sur practicó con versiones montadas en vehículos tácticos ligeros.

Desde 2025, el Ejército ha recibido distintas configuraciones del sistema, incluidas variantes sobre vehículos ISV y JLTV, así como modelos paletizados, por lo que su presencia en esta base estratégica (que alberga a la 1era División Blindada y unidades de defensa aérea) ya había alimentado especulaciones sobre su posible empleo operativo en la frontera con México.

Láser LOCUST | Foto: Cortesía X @ItsTheEnforcer

¿Cómo funciona el LOCUST?

En el plano técnico, LOCUST utiliza un láser de aproximadamente 20 kilovatios diseñado específicamente para neutralizar drones pequeños, como cuadricópteros, asimismo, cuenta con sensores electroópticos e infrarrojos con precisión.

Su principal ventaja radica en el bajo costo por disparo y en una “profundidad de cargador” prácticamente ilimitada, siempre que disponga de suficiente energía y refrigeración, lo que lo convierte en una herramienta atractiva frente a enjambres de drones económicos pero potencialmente peligrosos.

Entre las limitaciones que enfrenta, está que puede atacar un objetivo a la vez y requiere mantener el haz sobre el blanco durante varios segundos para causar daño estructural, lo que reduce su eficacia frente a múltiples amenazas simultáneas.

Por otra parte, factores como la distancia, el polvo, el humo o las condiciones meteorológicas degradan la potencia del rayo láser.

Reportes iniciales indicaron que el sistema fue utilizado para derribar lo que se creía eran drones extranjeros, aunque posteriormente trascendió que al menos uno de los objetos era un globo inofensivo.

También se informó que personal de la Oficina de FAA habría operado los láseres bajo acuerdos con el Ejército, por lo que la aparente falta de coordinación entre las agencias involucradas figura como un factor central en el cierre del espacio aéreo.

(I)

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