El jefe de Operaciones Navales (CNO), almirante Daryl Caudle, rechazó la idea de alargar la misión del portaaviones USS Gerald R. Ford. Consideró que el ritmo actual implica un sacrificio humano y técnico que la institución ya no está dispuesta a tolerar.

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El buque más avanzado de la Armada de Estados Unidos lleva más de 200 días navegando, desde junio de 2025. Su despliegue superó los tiempos habituales, generando una tensión operativa que preocupa a todo el mando.

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El jefe de operaciones navales reconoce su importancia, pero no tolerará otra extensión. Fotos: @Southcom @USNavy @CVN78_GRFord

La realidad del prolongado despliegue del USS Gerald R. Ford

Tras operar en Europa, la administración Trump ordenó en otoño el envío del grupo de ataque al Caribe para operaciones antinarcóticos, al mando del Comando Sur. Al sumar siete meses de maniobras ininterrumpidas, la misión ya alcanzó el plazo mayor a lo que se suele planificar para estos casos, según el portal 1945.

Las largas travesías complican tanto a los marinos como a los cronogramas de la Armada. Foto: U.S. Navy

Por esta razón, el almirante dijo que se opondrá a otra extensión adicional. Aseguró que buscará otras opciones, pues aunque el barco es una “opción invaluable”, no apoyará mantenerlo desplegado más tiempo del estipulado.

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El oficial detalló que las largas travesías golpean la vida personal de los marinos y perjudican la preparación material. Al volver a puerto, los barcos llegan en peor estado del previsto, elevando los costos de reparación y postergando nuevamente su vuelta al servicio.

No hay suficientes navíos para cubrir la demanda global. Foto: U.S. Navy

El cambio de ruta dejó un hueco en Medio Oriente y Europa, en plena tensión con Irán. Pese a que hay destructores disponibles, sus capacidades no se comparan a las de un portaaviones, reduciendo así las opciones de respuesta rápida ante cualquier escenario de crisis.

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Sin embargo, el dilema real es la falta de naves para cubrir la demanda global. Analistas alertan que abusar de las extensiones acelera el deterioro de la flota, un problema impulsado por la crisis actual de infraestructura y mano de obra en los astilleros estadounidenses.

(I)

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