La viabilidad a futuro de los portaaviones estadounidenses está cada vez más relacionada al éxito del programa de caza de sexta generación F/A-XX. El Congreso ha dado una señal clara de respaldo al aumentar drásticamente su financiación para el año 2026, pasando de 74 a 972 millones de dólares con la finalidad de evitar que los grupos de ataque aeronavales queden vulnerables ante amenazas modernas, como los misiles antibuque de largo alcance desarrollados por China.

De acuerdo a Zona Militar, el F/A-XX, concebido para reemplazar al envejecido F/A-18 Super Hornet y operar junto al F-35C, fue temporalmente suspendido por dudas sobre la capacidad industrial del Pentágono. Sin embargo, el apoyo legislativo lo ha devuelto al “modo verde”, al considerarlo una pieza clave para mantener la relevancia estratégica de los portaaviones en los escenarios cada vez más disputados, como el Indo-Pacífico.

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Foto: Cortesía X @spam_generale

¿Por qué los portaaviones de la Armada estadounidense podrían quedar obsoletos?

Uno de los principales argumentos se enfoca en el alcance, ya que se espera que el F/A-XX tenga un radio de combate al menos un 25% superior al del F-35C, lo que permitiría a los portaaviones operar más lejos de la costa enemiga y fuera del alcance de misiles hipersónicos y armas conocidas como “mazas asesinas”. Sin esta mejora, los portaaviones se verían obligados a acercarse demasiado, aumentando el riesgo de sufrir ataques devastadores.

Más allá del mayor alcance, el nuevo caza incorporaría capacidades avanzadas: armas hipersónicas, velocidades cercanas a Mach 3, mayor sigilo, inteligencia artificial en cabina y la posibilidad de coordinar drones de combate tipo Loyal Wingman, capacidades que ampliarían notablemente el radio operativo de la aviación naval.

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El tiempo como problema principal

China ya prueba sus propios cazas de sexta generación, mientras que el F/A-XX aun no tiene contratista definido y su calendario operativo sigue siendo incierto. Si el remplazo del Super Hornet se retrasa demasiado y no se logra el salto tecnológico necesario, la superioridad aérea desde portaaviones podría erosionarse rápidamente.

En ese contexto, el riesgo es que, sin un caza naval de nueva generación con suficiente alcance y supervivencia, los portaaviones podrían perder su valor estratégico, del mismo modo que los acorazados quedaron obsoletos tras la Segunda Guerra Mundial, pues más allá de ser avión, el F/A-XX es un elemento decisivo para evitar que el principal símbolo del poder naval estadounidense quede superado por la evolución de la guerra moderna.

(I)

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