Un robot con forma de lobo, ojos LED rojos y más de 50 sonidos distintos se ha convertido en una de las herramientas más curiosas que Japón utiliza para enfrentar el aumento de encuentros peligrosos con osos en zonas rurales.

El dispositivo, llamado Monster Wolf, fue desarrollado por la empresa Ohta Seiki, con sede en Hokkaido. Funciona mediante sensores infrarrojos que detectan animales cercanos y activan sonidos que van desde aullidos hasta voces humanas y ruidos electrónicos, audibles a una distancia de hasta un kilómetro.

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Aunque originalmente fue diseñado para ahuyentar ciervos y jabalíes que destruían cultivos, la creciente crisis de osos en Japón ha impulsado su popularidad. Solo en 2026, la compañía recibió cerca de 50 pedidos, más de lo que suele vender en un año completo.

Cada unidad cuesta alrededor de 4.000 dólares y es ensamblada manualmente.

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Datos preliminares del Ministerio de Medio Ambiente muestran que los osos causaron la muerte de trece personas durante el año fiscal terminado en marzo de 2026, más del doble del récord anterior. Además, más de 230 personas resultaron heridas.

Los avistamientos superaron los 50.000 casos en todo el país y las capturas o sacrificios alcanzaron 14.601 ejemplares, otra cifra histórica.

Los animales han sido vistos en pistas de aeropuertos, supermercados, escuelas y campos de golf. Algunas prefecturas del norte registraron en abril de 2026 más de cuatro veces los avistamientos del mismo mes del año anterior.

Inteligencia artificial para identificar animales

La empresa ya trabaja en nuevas versiones del dispositivo. Entre ellas, un modelo con ruedas capaz de patrullar rutas específicas o perseguir animales.

Además, desarrolla cámaras con inteligencia artificial que podrían identificar automáticamente la especie detectada y adaptar la respuesta. El sistema usaría sonidos distintos según se trate de osos, ciervos o jabalíes.

También se proyecta una versión portátil para excursionistas, pescadores y estudiantes.

Si funciona, el cambio convertiría al Monster Wolf en una herramienta más precisa de gestión de fauna y no solo en un mecanismo de disuasión general.

Mientras tanto, el Gobierno japonés destinó unos 22 millones de dólares a medidas contra los osos, incluidos subsidios para cazadores, trampas y drones de vigilancia. (I)