El Ejército estadounidense desarrolla un nuevo sistema robótico autónomo diseñado para enfrentar amenazas químicas biológicas, radiológicas y nucleares (QBRN). El objetivo es proteger a los combatientes y acelerar las operaciones en el campo de batalla actual.
Con estas tecnologías se pretende detectar, identificar y paliar peligros conocidos y desconocidos de una manera más segura y eficiente, en línea con un entorno operativo cada vez más complejo.
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En la actualidad, muchas de las tareas OBRN dependen directamente del personal, lo que trae consigo procesos largos, desgaste físico y grandes riesgos. Pese a que los equipos portátiles optimizan la alerta temprana y la conciencia situacional, hay misiones que resultan muy peligrosas o inaccesibles para los soldados, es por ello que los sistemas autónomos aparecen como una solución clave que permite distanciar a las tropas de las amenazas, reseña Interesting Engineering.
El OBRN cuenta con un sistema autónomo que combina sensores avanzados, robótica, inteligencia artificial y algoritmos de decisión automatizada para operar independientemente en el ámbito de la defensa. Su ventaja principal es actuar como aliado inteligente del combatiente y tiene la capacidad de ejecutar misiones críticas sin exponer directamente al ser humano, fortaleciendo la protección de la fuerza y la eficacia operativa.
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El ingeniero principal del programa CSIRP, Mark Colgan, asegura que la automatización permite omitir pasos complejos como la descontaminación manual posterior a las misiones, de esta manera se obtienen los mismos resultados en términos de seguridad, pero en menos tiempo y con menor carga operativa, señala el portal US Army.
Uno de los ejemplos más destacados es el sistema CSIRP SkyRaider UAS, un dron equipado con sensores modulares capaces de detectar riesgos OBRN y mostrar esa información en plataformas de mapeo comunicacional. Este vehículo aéreo no tripulado puede operar más allá de la línea de visión, incluso sin GPS o comunicaciones, navegar autónomamente, maniobrar en espacios reducidos y evitar obstáculos mientras cumple su misión.
En un contexto de combate, como el lanzamiento de un misil con agente químico en un área disputada, el uso del SkyRaider permitiría mapear rápidamente la contaminación sin poner en peligro a soldados. La información obtenida facilita decisiones inmediatas y precisas, mientras que sistemas como el ADS se encargarían de la descontaminación de equipos o zonas críticas, de modo que se reduce la exposición del personal, se agiliza la respuesta y se enfrentan amenazas QBRN con más seguridad y rapidez.
(I)