La fijación de Irán con los portaaviones de Estados Unidos va más allá de la propaganda. No es un mero acto teatral, sino una obsesión calculada para desafiar el símbolo más importante del poderío naval de Washington mediante una presión militar constante.

Agujero negro: los submarinos de Irán que podrían ser capaces de hundir un portaaviones de Estados Unidos

El objetivo no es destruir el buque por completo, que en sí es complejo, sino mermar la moral con un gran impacto físico. Un daño visible provocaría un shock inmediato, pudiendo afectar gravemente la imagen política estadounidense y sin tener que ir a una guerra.

Publicidad

La estrategia de combate de Irán contra los portaaviones de EE.UU.

Para hacer realidad esta amenaza, Teherán perfecciona la “guerra de enjambre”: lanzar oleadas simultáneas de drones, lanchas rápidas y misiles antibuque. La meta es saturar las defensas de los grupos de combate hasta colapsarlos por puro volumen, indica el portal 1945.

La principal ventaja de Irán es lo estrecho del mar del Golfo Pérsico. Foto: NASA

La geografía del Golfo Pérsico es su gran aliada. En estas aguas estrechas, el tiempo de reacción es mínimo y su opción viable sería forzarlos a gastar sus interceptores contra amenazas baratas, creando una vulnerabilidad y abriendo paso a un impacto real.

Publicidad

Armada de Estados Unidos despliega ocho destructores de misiles guiados en el patio trasero de Irán: solo esperan órdenes

Más que una unidad militar, el régimen iraní considera que el USS Abraham Lincoln es un “centro de gravedad psicológico”: con solo dañar uno, habrían repercusiones inmediatas en los precios del petróleo y la diplomacia global. Así, crearían la percepción de vulnerabilidad ante el mundo.

La represalia por dañar o hundir el Lincoln podría acabar con Teherán. Foto: X @CVN_72

Sin embargo, Teherán calcula con extremo cuidado sus límites: hundir o inutilizar un navío de esta clase desataría una represalia masiva de Estados Unidos y quedaría en riesgo la supervivencia del régimen. Por ello, la amenaza funciona principalmente como una herramienta de coacción.

Qué se sabe de las nuevas conversaciones nucleares entre Irán y Estados Unidos

Hoy, el escenario naval se ha transformado irreversiblemente: el Lincoln sigue siendo una fortaleza flotante formidable, pero ahora navega en un entorno donde sistemas baratos pueden generar una consecuencia devastadora. Es decir, su inmensa potencia militar y su exposición política viajan hoy en el mismo casco.

(I)

Te recomendamos estas noticias