Estados Unidos ha retomado discretamente las pruebas de cañones electromagnéticos, un sistema capaz de disparar proyectiles hipersónicos utilizando energía eléctrica en lugar de pólvora para avanzar en nuevas tecnologías de armamento de alta velocidad.
Los ensayos se realizan en el campo de pruebas de misiles de White Sands, en Nuevo México, y los resultados reflejan un renovado interés militar en esta tecnología tras años de obstáculos que frenaron su desarrollo.
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Este tipo de arma funciona mediante fuertes corrientes eléctricas que impulsan proyectiles a lo largo de rieles metálicos paralelos, haciendo que el sistema alcance velocidades superiores a Mach 6 o Mach 7, clasificadas como hipersónicas.
Las pruebas más recientes recopilaron datos sobre disparos de proyectiles de alta velocidad para apoyar investigaciones de tecnologías hipersónicas con el objetivo de explorar su uso futuro en capacidades navales y sistemas de defensa.
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Aunque la Armada estadounidense había suspendido el programa en 2021, nuevas pruebas realizadas en febrero de 2025 sugieren que el proyecto sigue teniendo valor estratégico. En este sentido, el cañón podría servir también como plataforma de lanzamiento para experimentos hipersónicos.
A pesar de los desafíos técnicos, como el enorme consumo energético y el desgaste del cañón, estas armas podrían ofrecer ventajas militares, como un menor costo frente a misiles y la posibilidad de interceptar amenazas rápidas a largas distancias.
(I)
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