El único zoológico de República Dominicana enfrenta<b> una creciente presión tras el aumento de animales silvestres decomisados</b> por las autoridades. El fortalecimiento de los operativos contra el tráfico y la tenencia ilegal de fauna ha disparado el número de ejemplares que llegan al parque, poniendo en riesgo su capacidad de atención.Solo en 2024 fueron confiscados 188 animales, frente a los 30 registrados en 2023, <b>un incremento superior al 500 %</b>. La tendencia continúa este año: las autoridades han incautado más de 8.900 especies, aunque la mayoría corresponde a grillos y peces juveniles destinados como alimento para otros animales.El Parque Zoológico Nacional, en Santo Domingo, se ha convertido en el refugio de cocodrilos, flamencos, tigres, loros y otras especies retiradas de manos de personas que las mantenían ilegalmente. “Es una carga. <b>La gente tiene una predisposición a tener animales salvajes como mascotas</b>”, afirmó a la <i>ABC</i> el subdirector del zoológico, Alfonso Ferreira.Los flamencos son una de las especies que más llegan al centro de rescate. Según Nelson García Marcano, director de Regulación y Control de la Fauna Silvestre,<b> muchos son extraídos de su hábitat para adornar jardines de hoteles y viviendas particulares</b> pese a tratarse de un ave protegida y migratoria. Algunos incluso llegan con las alas amputadas para impedir que vuelen.Los veterinarios también enfrentan otro desafío: recuperar animales con graves problemas de salud. Muchos fueron alimentados de forma inadecuada por sus antiguos dueños,<b> lo que deterioró su condición física y debilitó su sistema inmunológico</b>. “Antes solo recibíamos periquitos y loros;<b> ahora la variedad de especies es mucho mayor</b>”, explicó al medio la veterinaria Tatiana Carreño Pinto. Tras ser evaluados y rehabilitados durante varios meses, algunos animales pueden regresar a su entorno natural, mientras otros permanecen bajo cuidado permanente.El desafío crecerá con un acuerdo alcanzado entre República Dominicana y Puerto Rico <b>para recibir animales exóticos decomisados en la isla vecina</b>, incluidos caimanes y serpientes confiscados en operativos contra el tráfico ilegal e investigaciones relacionadas con el narcotráfico.En paralelo, el Gobierno mantiene campañas para frenar el comercio ilegal de fauna, especialmente de especies endémicas como el loro de La Española, cuya captura para venderlo como mascota continúa siendo una amenaza. Las autoridades aseguran que las denuncias ciudadanas aumentan, aunque reconocen que combatir este delito exige vigilancia permanente. (I)