El B-2 Spirit estadounidense es considerado uno de los bombarderos más avanzados y sigilosos del mundo. Sin embargo, pese a esta reputación, tiene un punto débil que deja a expertos boquiabiertos: la lluvia.

Tanto ingenieros como reportes oficiales han detallado por años que este avión, diseñado para evadir radares enemigos es especialmente vulnerable a la humedad y a los climas extremos, afectando de esta manera tanto su desempeño como su operatividad, señala Interesting Engineering.

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Foto: Cortesía X @HBelica

¿Cuál es el punto débil de los bombarderos B-2?

El problema radica principalmente en su recubrimiento furtivo, que es clave para su invisibilidad ante los radares. Este material es muy sensible al agua, por lo que la lluvia puede erosionarlo y degradarlo en las superficies de baja observabilidad.

Otra desventaja es la falla en el diseño que permite la acumulación de agua en compartimientos internos, conductos y válvulas, y es que es un riesgo significativo, tomando en cuenta que se trata de un bombardero que cuesta cerca de 2.000 millones de dólares.

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De acuerdo a un informe de la Oficina General de Contabilidad (GAO, por sus siglas en inglés), está confirmado que la exposición al agua y a la humedad puede dañar las superficies furtivas del B-2 y producir fallos en distintos sistemas. La acumulación de agua dentro de la aeronave no solo compromete su sigilo, sino que también perjudica sensores y equipos críticos, lo que disminuye la confiabilidad del avión durante las misiones.

Esto se ve intensificado cuando el agua acumulada se congela, pues el proceso de descongelamiento y drenaje puede tardar hasta 24 horas. Autoridades han reconocido que es poco probable que esta debilidad sea eliminada por completo, aun con nuevos materiales y métodos de reparación.

(I)

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