Un análisis hecho por el experto Brandon J. Weichert advierte que, pese a tener 11 portaaviones en papel, Estados Unidos solo dispone de tres o cuatro realmente listos para combate en 2026, una brecha que limita seriamente su capacidad operativa en plena guerra.

De acuerdo al portal 1945, el conflicto con Irán, enmarcado en la Operación Furia Épica, ha expuesto debilidades estructurales de la Armada estadounidense, ya que la estrategia aérea intensiva depende de una flota que no estaba preparada para un escenario prolongado.

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USS Gerald R. Ford. Foto: AFP

El caso del USS Gerald R. Ford

Uno de los casos más llamativos es el del USS Gerald R. Ford (CVN-78), que se vio afectado por fallos técnicos y un incendio a bordo, lo que forzó su retirada, evidenciando problemas incluso en los buques más modernos.

La escasez operativa se agrava por retrasos en mantenimiento, como el del USS John C. Stennis (CVN-74), cuya revisión se ha extendido mucho más de lo previsto, de modo que la falta de astilleros disponibles ralentiza toda la rotación de la flota.

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El cuello de botella en Newport News Shipbuilding, único centro capaz de realizar recargas nucleares, impide acelerar reparaciones, reduciendo la disponibilidad global y dejando así menos portaaviones listos para participar en momentos críticos.

En conjunto, la combinación de desgaste, fallos técnicos y limitaciones industriales refleja una crisis estructural, lo que sugiere que, en plena guerra, hay un declive en la capacidad de proyección militar estadounidense.

(I)

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