El Pentágono ha destinado 68 millones de dólares para acelerar el desarrollo de misiles hipersónicos capaces de superar Mach 5, con el objetivo de combinar velocidad extrema y maniobrabilidad en pleno vuelo. Esta nueva iniciativa refuerza la apuesta del Departamento de Defensa por tecnologías que permitan mantener la superioridad militar frente a amenazas emergentes.

De acuerdo a Interesting Engineering, la inversión es gestionada por la Oficina Conjunta de Transición Hipersónica (JHTO por sus siglas en inglés), que adjudicó contratos a seis empresas consideradas proveedores no tradicionales, en coordinación con la División Crane del Centro de Guerra de Superficie Naval (NSWC), fueron seleccionadas mediante el mecanismo de Otros Acuerdos de Transacción (OTA):

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  • Leidos, GoHypersonic, Kratos.
  • Instituto de Investigación Aplicada de Purdue.
  • Halo Engines y Special Aerospace Services.

¿Qué se busca con estos contratos?

El principal enfoque es la construcción de sistemas Mach 5+ que no solo alcancen velocidades superiores a cinco veces la del sonido, sino que además conserven capacidad de maniobra durante el trayecto.

En ese sentido, los equipos trabajarán en mejoras aerodinámicas, sistemas de propulsión más eficientes y una planificación de misión optimizada, elementos clave para incrementar la efectividad operativa para lograrlo.

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¿Cuál es el misil hipersónico más poderoso del mundo? Foto: AFP

La física extrema del vuelo hipersónico como el principal reto

A estas velocidades, la fricción genera temperaturas tan elevadas que pueden dañar estructuras convencionales y comprometer componentes electrónicos, es por ello que los nuevos proyectos priorizan avances en ciencia y tecnología que permitan desarrollar materiales, subsistemas y bases científicas más sólidas para soportar estas condiciones extremas.

Está previsto que el programa dure tres años y se apoye intensamente en modelado y simulación digital, una estrategia que pretende compensar la limitada infraestructura de pruebas físicas disponible en Estados Unidos, permitiendo evaluar flujos de aire, cargas térmicas y desempeño en vuelo sin recurrir exclusivamente a costosos ensayos reales. El objetivo final es lograr un prototipo que pueda volar antes de concluir el contrato.

Con esta colaboración, el Pentágono impulsa una fabricación aeroespacial más ágil y abierta a compañías especializadas, con la esperanza de obtener el avance necesario para mantener la ventaja estratégica estadounidense en el ámbito de las armas hipersónicas.

(I)

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