La jubilación tomó a Farley Ledgerwood por sorpresa y transformó radicalmente su vida cotidiana. De ser una figura de referencia en su entorno laboral, pasó a enfrentarse a días vacíos en casa y descubrió que lo más difícil no es la pérdida del ingreso o de la rutina, sino la sensación persistente de haber dejado de ser necesario.

En un artículo, que escribió para Global English Editing, contó que, con sus hijos independientes y sus antiguos compañeros enfocados en sus propias caminos, comenzó a percibirse como alguien prescindible.

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Luego de haber conversado con muchos hombres jubilados, comprendió que esta experiencia es más común de lo que pensaba. La pérdida de propósito y de utilidad suele afectar profundamente a quienes atraviesan esta etapa, llevándolos a adoptar conductas que pueden ser leves o complejas, pero siempre preocupantes.

Foto: archivo

¿Qué pasa cuando los hombres pierden el sentido de propósito y de sentirse útiles?

  • Pierden visibilidad en sus propios hogares

En muchos casos, los hombres jubilados desaparecen incluso en sus hogares. Aunque estén físicamente presentes, personalmente están desconectados, por lo que empiezan a ser descartados al momento de planear algo o por las visitas, que pasan de compartir con ellos.

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  • Pelean por cosas irrelevantes

La impotencia en grandes cosas pueden llevar a la persona a ejercer control en cosas pequeñas e insignificantes, como la manera en que la pareja llena el lavavajillas. Estos pueden ser intentos desesperados de sentir que su opinión sigue importando.

  • La relación con las noticias y las redes sociales se hace poco saludable

Muchos jubilados que se sienten desplazados toman la costumbre de leer noticias catastróficas con mucha frecuencia, por lo que pasan horas dirigiendo su energía y mal humor a los políticos o discutiendo con desconocidos en línea. Esto se debe a que sienten que al interesarse por lo que pasa en el mundo pueden preocuparse luego de perder conexión con su mundo inmediato.

  • No aceptan recibir ayuda

Se empecinan en ser independientes, pero en vez de ser fuerza, en el fondo es miedo a necesitar ayuda y confirmar así que dejaron de ser proveedores y protectores como lo eran antes, por eso intentan hacer tareas complejas ellos solos, para conservar la idea de que son autosuficientes.

  • Se descuidan

Dejan de hacer actividades que antes solían realizar, como ejercicios, afeitarse, cambiarse la ropa en días o ir al médico. Esto se debe a que se sienten innecesarios y entonces el autocuidado pasa a segundo plano, lo que manifiesta resignación.

  • Se sumergen en proyectos innecesarios

Reorganizar el garaje por quinta vez no sea necesario, pero para un jubilado estas misiones inventadas son intentos de obtener la sensación de ser productivo y necesario.

  • La nostalgia los supera

En las conversaciones empiezan a hacerse frecuentes las anécdotas del pasado, allí sus años de trabajo, sus logros y todo lo que les recuerda a la época en las que se sentían importantes.

  • Se alejan de los amigos

Varios hombres jubilados pierden contacto con todas sus conexiones sociales, y podría ser raro pensar que alguien que se siente solo, se aísla mucho más, esto se debe a que quieren evitar la vulnerabilidad que genera el buscar a los demás, pues para ellos sería admitir que necesitan a la gente y por ende, arriesgarse al rechazo.

(I)

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